martes, 30 de abril de 2013

LA NUEVA IGLESIA MONTINIANA (6)

Por R.P. Joaquín Saenz Arriaga
Páginas (46-60)
 
¿CON LOS OPRIMIDOS O CON LOS OPRESORES?

     La editorial de "FRENTE UNIDO" nos demuestra, con evidencia, las tremendas presiones, que, durante el Congreso, hicieron progresistas y comunistas para llevar el agua a su molino y sacar del Congreso Eucarístico el mejor partido. Me permito copiar esa editorial:
     "El Congréso Eucarístico Internacional de Bogotá es un acontecimiento religioso de tipo multitudinario. Está promovido por la Iglesia Católica. Tiene una figura central: el Papa.
     "Ante todo, un pueblo de mayoría religiosa tiene derecho a manifestar externamente su fe. Pero no se puede narcotizar, explotando esa misma fe. Porque sería una pirueta de circo, pretender que las masas continúen oprimidas, neutrales, conformes, ante un falso orden social, donde una minoría oligárquica explota a una inmensa mayoría.
     "El pueblo, con excepción de sectores muy reducidos, no tiene aun conciencia social. Es fatalista, conformista y fetichista.
     "Fatalista porque piensa que el falso orden social es inmodificable, siendo que quienes lo usufructúan lo tienen todo: dinero, poder, mando
, armas.

     "Conformista, porque la miseria, determinada básicamente por la habilidad de unos pocos, le impide rebelarse contra esa misma miseria.
     "Fetichista, porque ve en los poderosos, en los oligarcas, en los de la alta clase explotadora, unos fetiches o semidioses, a los cuales debe rendir tributo y sumisión.

     "Con el Congreso Eucarístico se persigue que el pueblo contie fatalista, conformista y fetichista; se lo puede considerar como una traición a los pobres, a la causa de los pobres.
     "Si el congreso no promueve en la masa una conciencia de cambio, si
no constituye una acicate, que la llame a revelarse contra la injusticia, puede pensarse que los explotadores convirtieron dicho Congreso en opio para el pueblo.
     "El amor cristiano no consiste en que los explotadores sigan explotando, sino en que los explotados se rebelen contra quienes explotan al hombre.
     "Es absurdo hablar de 'vínculo de amor' (este era el lema del Congreso)  mientras un sistema y unas castas prepotentes produzcan miseria, pordioseros, niñez abandonada, prostitutas, violencia, analfabetismo y pueblos con hambre.
     "La Iglesia está en un dilema: o se difine a favor de los oprimidos, que son la mayoría, o sigue vinculada —en vínculo de amor— a las estructuras oligárquicas. O es la Iglesia de Cristo auténtica, o es la Iglesia institucional inauténtica.
     "La gran prensa la que está al servicio de los explotadores — informa de obispos que vienen a hospedarse, no entre los humildes, que viven en barriada de miseria, sino en casa de los oligarcas y los ricos, en sectores residenciales, donde imperan la soberbia y el lujo. Por este aspecto nada se ve en esto de 'Iglesia de los pobres'.
     "Esa misma Iglesia, el mayor poder espiritual de América Latina, no hará nada con definiciones verbalistas, ni con llamamientos teóricos a la justicia. O se pronuncia con hechos contra las estructuras actuales o continúa aliada a esas estructuras. Lo cierto es que no se puede engañar más a los hambrientos y a los pobres, en congresos eucarísticos de farsa y mentira, tomando a Cristo como pretexto de un triunfalismo, que sirva para disimular el maridaje nefando con opresores y plutócratas. Porque no se trata de mantener contentos a los poderosos, sino que los pobres no continuén oprimidos. Y esto no les puede gustar a los poderosos.
     "La figura central del Congreso es el Papa Viene al Continente Latinoamericano, parte del Tercer Mundo Viene al Congreso. No asistirá a la reunión del CELAM (Conferencia del Episcopado Latinoamericano). Se demorará en Bogotá cuarenta y ocho horas.
     "De inmediato surge una doble observación: nuestra América merece mejor trato; es anhelo de muchos ver al Papa con los jerarcas en Medellín, trabajando con ellos, ahora cuando se va a tocar por primera vez a fondo la problemática de un continente.
     "La rapidez de la visita deja la impresión de un viaje de turismo, de algo a que se atiende por simple compromiso, por puro protocolo.
     "Sabe muy bien Paulo VI que América está en situación revolucionaria. Que en algunas naciones existen ya guerrillas de hecho o en vía de formación. Estas surgieron de las circunstancias y no por simples caprichos personales.
     "Si condenara explícitamente la revolución, olvidaría cosas como éstas:
     "A) Que las clases dominantes han impuesto la violencia a los oprimidos.
     "B) Que, cuando se da tal circunstancia, la violencia pasa a ser derecho de los explotados.
     "C) Que estamos bajo el dominio del imperialismo y éste es esencialmente belicista y brutal. Lo ha demostrado en Vietnam y Santo Domingo.
     "Lo cierto para el pueblo es esto: O se conforma con ser aplastado o se rebela, con una sola meta: tomarse el poder. Ni bendiciones, ni maldiciones podrán detenerlo.

Germán Guzmán Campos. 

     También en Colombia, como en Europa, el Comunismo quería presionar al Papa, para que se declarase en favor de la violencia, de las guerrillas, del cambio sangriento de las estructuras. No querían palabras; querían hechos, querían la guerra sin cuartel contra los ricos, contra los imperialistas. Un Congreso Eucarístico, que no diese la clarinada para empezar la guerra, sería un funesto opio para narcotizar al pueblo.
     Bien sabía el Sr. Germán Guzmán Campos que el proyectado Congreso Eucaristico Internacional no pretendía que el pueblo, continuace como dice él, fatalista, conformista y fetichista; bien sabía que ese acontecimiento religioso no era una traición a la causa de los pobres. Sabía de sobra que las corrientes progresistas, que impetuosamente habían invadido a los eclesiásticos latinoamericanos -digo a una gran parte de ellos, especialmente entre los elementos jóvenes y los jesuítas— habían ya orientado el programa y el espíritu del próximo Congreso hacia la provocación inmediata y audaz, del cambio de estructuras sociales, económicas y políticas; y que la metamorfosis proyectada no excluía el campo religioso.
     Pero él y su partido querían presionar al Papa, para que convertiese el Congreso Eucarístico en una justificación de las guerrillas, en un "acicate", que indujese a los pueblos latinoamericanos a rebelarse contra la injusticia. En otras palabras, "FRENTE UNIDO", el partido comunista y los progresistas, sus aliados, querían que al principio el Congreso fuese el principio de una revolución continental de carácter comunista; la implícita
aceptación de las guerrillas y de los proyectos castristas en toda la America Latina.

     Para estos falsos Cristos, la desigualdad social es una intolerable opresión, que funda el derecho, casi diríamos divino, de la violencia, de los que no tienen contra los que tienen, de los oprimidos contra sus opresores. Esta es la esencia del marxismo: la violencia, la brutalidad, el despojo, la destrucción y la muerte, para establecer así la tirania más absoluta sobre la humanidad, despojada de todos sus derechos.

EL ACTIVISMO REVOLUCIONARIO 
DESCUBRE SUS PROYECTOS.

     "Al cumplirse 158 años de la proclamación de la Independencia, delegados de organisaciones revolucionarias de diversas regiones del país, representativos del movimiento obrero, de sectores campesinos, estudiantiles, profesionales, de escritores, sacerdotes y religiosos revoluciónarios, realizaron un histórico encuentro para examinar la situación objetiva en que se halla la causa de la revolución colombiana y emprender el camino que permita el hallazgo de la unidad estratégica y táctica de las fuerzas, a quienes históricamente corresponde realizar la liberación nacional. Los identifica la común adhesión al pensamiento, la obra y la vida ejemplar de Camilo Torres Restrepo, y se sienten solidariamente obligados al cumplimiento del mando que surge de su sacrificio, así como de la heroica parábola descrita por el "Ché" Guevara, espíritu
y corazón de los pueblos que, en el mundo entero, combaten el imperialismo.
     "Comprendiendo el alcance de las tareas concretas que la situación actual plantea al pueblo colombiano, han decidido construir equipos de trabajo conducentes a la gradual integración de un Frente de Liberación Nacional, que llevan las luchas fundamentales a la cabeza y una retaguardia auxiliar, en los sectores de masas, apto para asegurar la participación de nuestro pueblo en la violenta batalla contra las formas de dominación imperialista, colonial y neocolonial.
     "Conscientes del carácter de larga duración que la lucha libertadora reviste en nuestro país, han decidido colaborar en la planificación del gigantesco empeño que requiere la movilización y organización de las clases populares para la toma del poder, mediante un perseverante trabajo de formación de conciencia, educación, investigación científica, participante en la vida y las luchas del pueblo, y un combate ideológico contra las desviaciones revisionistas y las formas que alimentan el ilusionismo reformista.
     "Consecuentemente con la exigencia de la hora, que ordena pasar de las palabras a los actos; del pensamiento a la acción; convertir las ideas en fuerza material y el arma de la crítica en "crítica por las armas", se han comprometido a realizar la conjunción de esfuerzos, por pequeños, anónimos y modestos que sean, orientándolos a convertir la lucha libertadora emprendida, en lucha de todo el pueblo colombiano.
     "El enunciado de los motivos determinantes y las tareas concretas inmediatas que se han impuesto, quedan consignados así en el Acta de Compromiso siguiente:
     "NOSOTROS, revolucionarios colombianos, conscientes de nuestra responsabilidad ante el pueblo y la revolución colombiana y teniendo presente que:
     1.—Nuestro país, no obstante haber conquistado hace siglo y medio por el esfuerzo de las masas populares y de los ejércitos libertadores la independencia del coloniaje español, yace en condiciones de atraso y dependencia, sojuzgado por el imperialismo norteamericano, cuya rapaz explotación saquea la economía, deforma la cultura y domina el poder público.
     2.—Las clases dominantes están constituidas por una minoría oligárquica, inepta y voraz, aliada y agente del imperialismo, la cual se sustenta en un falso orden social, del que brotan miseria, violencia, desempleo, desnutrición, alcoholismo, prostitución, vicios, ausencia de posibilidades de cultura, salud y techo para las mayorías populares.
     3.- El falso orden social oligárquico es una valla para el florecimiento de las riquezas materiales y espirituales de la nación y para la realización de los destinos históricos del pueblo colombiano.

     4.- Colombia sólo puede superar la actual crisis general en que se debate, hace más de 20 años, a través de un cambio profundo y radical de las estructuras sociales, económicas y políticas, mediante la toma revolucionaria del poder por las clases populares.

     5.- El aparato represivo, aparentemente poderoso, que protege y sostiene el sistema oligárquico-imperialista, ha declarado una guerra preventiva dirigida y financiada por los organismos militares yanquis para detener el curso inexorable de la historia hacia la liberacion popular; pero su poderío, no es invencible y resultará impotente ante la acción unificada y consciente del pueblo en armas.
     6.- La revolución en Colombia no es incumbencia de un solo grupo, partido político o clase social, sino de todo el pueblo, entendiendo por tal, el conjunto de clases y grupos sociales víctimas de la opresión de un sistema basado en relaciones de producción agrícola semifeudales y de falso desarrollo capitalista por la via del neocolonialismo.

     7.- La tarea de la revolución será el producto de la conjunción de esfuerzos de todos los sectores que tengan fe en el poder del pueblo y quieran realmente la liberación nacional y trabajen efectivamente por alcanzarla, con los postulados del marxismo leninismo, para la construcción de una sociedad socialista, humana y auténticamente cristiana.
     8.- Ante la estrategia global y continental del imperialismo, la lucha revolucionaria del pueblo colombiano no puede estar desligada de la de los demás pueblos latinoamericanos, ni de la que actualmente adelantan quienes en el Asia, Africa y Europa pugnan por liberar al hombre de las estructuras alienantes y adulteradas, cuya expresión más degenerada y corrupta es el imperialismo norteamericano.
     9.- Reconociendo la necesidad de utilizar todos los medios de lucha, legales y abiertos, mientras sea posible, se llega a la evidencia de que la acción del imperialismo y de la oligarquía dominante cierra cada día más las vías pacíficas de lucha popular y determinan el derecho a responder a la violencia reaccionaria con la fuerza armada revolucionaria.
     10.— El problema más importante que tiene que resolver la revolución colombiana, no radica en la fortaleza de las clases dominantes, sino en la dispersión e inconexidad de las fuerzas llamadas a derrocarlas. En consecuencia, es tarea fundamental propiciar la unidad tanto de los sectores revolucionarios como de las vanguardias, sobre la base de una lucha contra el reformismo, el revisionismo y el oportunismo, que despeje la vía hacia la identidad de propósitos estratégicos y hacia la acción táctica unitaria.


     Con base en los anteriores enunciados, hemos creído de nuestro deber, construir equipos de trabajo revolucionario para la realización de las siguientes tácticas concretas:
   1° Promover el pensamiento y la acción de los revolucionarios auténticos hacia la unidad de meta.
   2° Fortalecer y desarrollar la solidaridad de las masas populares con las vanguardias que en Colombia, Latinoamérica, Norteamérica, Asia y Africa combaten por la liberación nacional.
   3° Apoyar y defender a los perseguidos políticos, prestar eficaz asistencia a sus familias y garantizar la seguridad de quienes asumen tareas revolucionarias.
   Movilizar al pueblo, mediante la educación y esclarecimiento que transformen su conciencia, hacia la necesidad de un cambio, dandole certeza  en la posibilidad de realizarlo aplicando formas superiores a la lucha politica.

   5° Promover la investigación científica de las estructuras sociales y económicas, yendo al pueblo y participando en su vida, para atender a las soluciones necesarias, a corto y largo rmino, e impedir el engaño que persiguen las llamadas 'acción militar', 'cuerpos de paz', etc....
   6° Coordinar el trabajo de los grupos revoluciónanos existentes y organizar los sectores marginales.
   7° Luchar por la eficacia de las acciones revolucionarias y contribuir a la integración de una auténtica vanguardia revolucionaria.
   8° Divulgar el pensamiento, la acción y el ejemplo de Camilo y del "Ché" y hacer de ellos un paradigma de conducta revolucionaria.
   9° Constituir equipos de trabajo que, a escala nacional, regional y zonal, lleven a la práctica los anteriores postulados.

Bogotá, 20 de julio de 1968.

     Este programa revolucionario, que profusamente circuló, no sólo en Bogotá sino en toda Colombia, con algunas variantes, coincide, en algunos puntos principales, con el programa del CELAM. Se trata de un programa de proyecciones continentales, en el que se busca un cambio audaz de las estructuras socioeconómicas y políticas en todos los países de América Latina. Aquí se descubre lo que allá se disimula o se calla. El documento del CELAM nos dice la imperiosa necesidad de un cambio audaz de estructuras, aunque no nos especifique cuáles sean esas estructuras que urge cambiar, ni por cuáles debemos cambiarlas. Pero este documento del FRENTE DE LIBERACION NACIONAL sí nos explica claramente las estructuras que han de cambiarse y las que deben sustituir las que ellos llaman formas de dominación imperialista, colonial o neocolonial. América Latina sólo puede superar la actual crisis general, el estado de subdesarrollo en que se encuentra, por un cambio profundo y radical de las estructuras sociales, económicas y políticas.
     Esas nuevas estructuras son el socialismo, que prepara el advenimiento del comunismo, la toma revolucionaria del poder por las clases populares. Es necesario eliminar la oligarquía imperante; es urgente hacer una equitativa distribución de las riquezas, que establezca la igualdad social, después de suprimir todos los privilegios. Por eso esta revolución no es incumbencia de un solo grupo, partido político o clase social, sino de todo el pueblo, entendiendo por tal el conjunto de clases y grupos sociales víctimas de la opresión. Este es el nuevo evangelio del amor y de la fraternidad cristiana. Por eso la lucha tiene una amplitud mundial, no es de Colombia, no es de México; es de toda la América Latina, es de Asia, de Africa y de Europa; y el enemigo común es el imperialismo americano. El problema es internacional. Todos los sectores que tengan fe en el poder del pueblo, sin distinción de razas, de países, de religiones; todos los que quieran realmente la liberación nacional y trabajen efectivamente por alcanzarla deben tomar parte en la conjunción de esfuerzos para hacer este mundo mejor, con los postulados del marxismo leninismo, que, despojados de su ateísmo, expresan en el fondo el mensaje cristiano.
     Con miras a convertir en realidad este programa redentor, se acaba de inaugurar en Bogotá la Fundación Latinoamericana CAMILO TORRES RESTREPO, que funcionará en la casa donde viviera el Padre Camilo en unión de su madre Isabel Restrepo de Torres.
     La fundación será el centro científico y cultural (?) del camilismo a su nivel nacional e internacional. Su principal función será la organización y el desarrollo intelectual de todos los trabajos sobre la obra del "inmortal sacerdote guerrillero", quien con su vida de científico social y su acción de revolucionario auténtico dió ejemplo a millones de cristianos, que hoy siguen sus enseñanzas en todo el mundo.
     Dirigentes obreros, estudiantiles, campesinos, escritores y sacerdotes figuran como fundadores de la institución, que viene a llenar un vacío en el proceso en marcha de la revolución de los pueblos latinoamericanos, oprimidos por el hambre, el analfabetismo, las enfermedades y todos los males causados por la clase explotadora internacional, a la cual se irá desenmascarando, a medida que la ciencia revolucionaria avance.


Estudiando a Camilo.

     Sus palabras:  
     "¿Cuál es la labor indispensable para que las clases populares se tomen el poder?
     "En primer lugar, una de las primeras condiciones es lograr que las clases populares tengan una conciencia común". (Conferencia en el Sindicato de Bavaria, julio de l965).
     La orientación de Camilo es muy clara: las clases populares deben tomarse el poder. La primera condición que se requiere es que tengan una conciencia común; es decir, de que son una clase y de que deben tener una fuerte conciencia de clase.
   1.—¿Qué es el poder? ¿Qué significa "tomarse el poder"? ¿Por qué son las clases populares las que deben tomarse el poder? ¿Para qué deben tomárselo?
   2.—Camilo habla de que las clases populares deben tener una conciencia común. ¿Qué se entiende por conciencia común? ¿Sobre cuáles objetivos deben tener las clases populares una conciencia común? ¿Están convencidas las clases populares de que deben tomarse el poder? Si no hay conciencia clara sobre este punto ¿a qué se debe? ¿Cuáles son los obstáculos para que las clases populares no tengan una conciencia común? ¿Qué medios se podrían emplear para que las clases populares tengan una conciencia común? ¿Qué sentido se le da a estas palabras: conciencia, concienciación?
   3.—¿Cuál es el camino para que las clases populares tomen el poder? Conviene tener presente estos datos: a) la oligarquía se escuda en la fuerza para mantenerse en el poder, b) Oligarquía y masas trabajadoras son antagónicas, c) La oligarquía tiene montada una dictadura clasista. La disfraza de "legalidad" y la defiende con las armas, d) Se debe cambiar la farsa burguesa oligárquica por una democracia socialista, e) El imperialismo norteamericano respalda con dinero y con ayuda militar a las democracias burguesas oligárquicas. Cuando conviene a sus intereses, coloca en el gobierno a un "gorila", f) El asunto se plantea así: o dictadura del privilegio o liberación nacional; o poder militar manejado por el Pentágono yanqui o poder del pueblo. Cualquier otro planteamiento es reccionario y reformista, g) La burguesía apelará a la violencia para impedir que el pueblo llegue al poder. Entonces, surge esta alternativa: O régimen dictatorial burgués pro-imperialista o gobierno revolucionario de las masas mediante el triunfo de la violencia.


¡Cada vez más... más... más presos políticos!

     "Con la instalación del FRENTE DE LIBERACION NACIONAL su inicia una nueva etapa de persecución y violencia contra los ciudadanos más honestos de nuestro país. Esta nueva etapa lleva en sí el perfeccionamiento y la tecnificación aprendida de la enseñanza norteamericana, a través de los 'cursillos' en Colombia y en el extranjero, así como también, de una asesoría permanente de los técnicos en espionaje e infiltración de los servicios secretos de los Estados Unidos.
     "Además de los ingentes gastos del tesoro público para el sostenimiento de los aparatos represivos y judiciales, encontramos en éstos a los portadores de la persecución, el presidio, la tortura y la muerte. Gracias a éstos el gobierno policíaco mantiene las cárceles de Bogotá, Bucaramanga, Armenia, Ibagué, Popayán y Chaparral, así como las colonias penales de Acacias, Araracuara y Gorgona, colmadas de presos políticos revolucionarios, muchos de los cuales tienen penas que sobrepasan los 30 años y otros a quienes no se les ha tomado indagatoria.
     "Las constantes arbitrariedades del gobierno muestran a las claras su carácter antidemocrático, que riñe con los postulados de los derechos humanos y la Constitución Nacional.
     "Para nadie es un secreto lo depravante del sistema carcelario colombiano, así como tampoco se desconoce la aplicación de la tortura moral y física a los detenidos políticos, que muchas veces se extiende a sus familiares.
     "Los presos políticos no constituyen una excepción de la lucha revolucionaria y patriótica. Toda gesta emancipadora produce la soberbia y crueldad de quienes en el poder se empeñan en detener la liberación y el progreso de los pueblos.
     "Los presos, perseguidos políticos, se convierten, en razón de su participación en el proceso revolucionario, en símbolos de la resistencia y del coraje humano; en exponentes vivientes de una lucha que no puede detenerse con las humillaciones, la cárcel y la muerte.
     "Por eso quienes aún poseen la 'libertad', quienes somos candidatos a la detención o al consejo de guerra, estamos obligados a poner de manifiesto la grandiosa significación, de los presos políticos. Su defensa, así como la solidaridad constante para con ellos y sus familias, constituye una tarea de todo nuestro pueblo y una obligación moral y material de todo verdadero revolucionario.
     "Además, la defensa de los presos políticos es también una forma de quitar la careta a una dictadura que se precia de democrática; de acentuar su destrucción y de impulsar a más luchadores populares hacía la toma del poder para el pueblo.
     "Para que nuestros compañeros detenidos encuentren respuestas positivas a su sacrificio, es indispensable rodearlos del aprecio y los estímulos a que se han hecho acredores; continuando la lucha contra la oligárquia y el imperialismo norteamericano rendimos el mejor reconocimiento a quienes en las mazmorras del régimen pagan su amor a la patria y a la causa popular".
     Estos documentos, que, como ya indiqué, profusamente circularon en Bogotá durante los días del Congreso Eucarístico Internacional, nos están diciendo la ideología, la decisión y el programa aguerrido de la subversión comunista, que se difunde por toda América Latina. El mismo lenguaje, la misma ideología, la misma táctica que han usado en México y en otros países latinoamericanos. Para el cambio audaz e imperioso de las estructuras se necesita que las clases populares tomen el poder. Para tomar el poder hace falta hacer la revolución y la revolución violenta, porque la oligarquía (como ellos llaman a las actuales clases dirigentes y a las legítimas autoridades que representan y defienden el orden y la ley) se escuda en la fuerza para mantenerse en el poder. Luego hay que combatir esa 'dictadura clasista' con las armas. Sólo por la violencia será posible el asalto del poder. Y ¿qué vendrá después? Otra autoridad, otra ley, otra dictadura que mantenga las nuevas estructuras. Sin la imposición de la fuerza
, el comunismo no podría mantenerse en el poder, como lo demuestran los casos tristes de Hungría, Checoeslovaquia y Cuba.
     Hay una falsa premisa en toda esta argumentación. No es verdad que toda legítima autoridad sea una dictadura. No es verdad que la represión, que la legítima autoridad usa para combatir la subversión sea un abuso del poder. La legítima autoridad y la subversión inevitablemente son entre sí antagónicas. Mientras la legítima autoridad impera, bajo la ley y la conciencia, la subversión tiene que usar la violencia para dominarla y destruirla; pero una vez que la brutalidad y la violencia se han impuesto, una vez que se han adueñado del poder, establecen su nueva ley —que no es ley, porque no es racional ni está ordenada al bien común— para conservar por la fuerza y las vejaciones su inconsistente poder, que a nadie favorece, sino a los que encarnan en sí las nuevas estructuras. El comunismo es violencia en sus conquistas y es violencia tambien en la conservación de esas conquistas. La disyuntiva es, pues, la siguiente: o gobierno de orden que reprima con la energia que sea necesaria la subversión y sus violencias; o dictadura comunista que por la más espantosa violencia nos esclavice a todos. O se combate la enfermedad con el antibiótico o la enfermedad nos domina para matarnos.
     En esta lucha inevitable y necesaria, es evidente que la autoridad, según los imperativos de la ley, tiene que reprimir el libertinaje y la anarquía, que, con el pretexto de emancipación, provoca la subversión comunista, privando de su personal libertad y encarcelando a los que con violencia y verdaderos actos criminales quieren apoderarse del poder y proclamar así el triunfo del comunismo, el establecimiento de la dictadura del proletariado. Esos son los que hoy se llaman 'presos políticos': individuos que han incurrido en verdaderos delitos, que en manera alguna pueden estar patrocinados por los postulados de los derechos humanos. Como atinadamente declaró en su informe el Presidente de la República Mexicana, Lic. Gustavo Díaz Ordaz, una cosa es ser 'preso político' y otra muy distinta es ser 'un político preso'. El tener tales o cuales ideas políticas, el militar en tal o cual partido político, siempre que este partido no sea, en sus programas y en sus actos, subversivo y criminal, no es un delito; a nadie se encarcela por esta causa. Pero, el cometer actos delictuosos, vejaciones a los legítimos intereses y derechos de la sociedad o de los individuos, aunque sea bajo la bandera de la redención de las clases humildes, eso no es hacer política, sino cometer delitos, sancionados por la ley y que la autoridad tiene el deber de reprimir y castigar, para protección de la sociedad que gobierna.
     Realmente, el espíritu democrático ha llevado a los gobiernos de muchos países a admitir el funcionamiento legal de los partidos comunistas y a mantener relaciones diplomáticas con Estados abiertamente comunistas, sin ver que esa generosidad significa, tarde o temprano, gravísimos disturbios, luchas intestinas o sangrientos conflictos, que ponen en peligro la paz social. El comunismo intrínsecamente es la violencia, es la subversión, es la anarquía. Por los caminos legales, el comunismo nunca triunfa, ni logra mantenerse.
     Admito, claro esta, que estos presos se convierten en símbolo de la resistencia, que son exponentes vivientes de la subversión y que tienen una gran importancia de propaganda y proselitismo para difundir la acción destructiva del comunismo. La mística del comunismo es incendiaria y contagiosa, y los actos más violentos, más destructores y más delictuosos son, para los miembros del partido, actos heroicos y entregas decididas. Por eso los 'presos políticos' o, mejor dicho, 'los políticos presos', que han sido declarados criminales, según las leyes, por los tribunales de justicia, son considerados héroes y víctimas y mártires por los secuaces de la subversión.
     El fin no justifica los medios. Aunque el fin del comunismo y de la subversión fueran buenos, no por eso podemos aceptar ni aplaudir los medios tortuosos y criminales, que usa para el triunfo de su causa. Si fueran lógicos, tendrían los subversivos que comprender también los medios drásticos que las autoridades legítimas usan para reprimir la subversión. Para los comunistas el triunfo de su causa es no solamente bueno, sino óptimo; para la autoridad legítima, la defensa de la sociedad y de la ley es no solamente un bien, sino un deber ineludible.
     En todos los países civilizados, la defensa de los presos en los tribunales es no solamente legítima, sino necesaria, siempre y cuando no se adulteren los hechos, ni se contraríen las normas legales, que garantizan la paz y el bienestar social. Para el comunismo todo gobierno legítimo es una tiranía, una dictadura intolerable, por eso justifica todos los medios que destruyan la seguridad del gobierno y que propaguen las violencias y los atentados que usan los comunistas para el triunfo de su causa.


El Administrador Apostólico de Bogotá, el Excmo. Sr. Anibal Muñoz Duque de la bienvenida a los peregrinos extranjeros.

     No dejó de llamarme la atención el lugar secundario que en todos los actos del Congreso ocupó el Eminentisimo Cardenal Luis Concha, Arzobispo de Bogotá. Es éste uno de fenómenos curiosos, por desgracia muy frecuentes, de la Iglesia postconciliar: los Arzobispos, obispos y aun cardenales, que se resisten al aggiornamento, que no se adaptan a la nueva ideología y a las nuevas prácticas, son eliminados o, por lo menos, como en el caso de Bogotá, su acción es paralizada con el nombramiento de los Coadjutores o de los Administradores Apostólicos, que asumen el mando y relegan a segunda fila la persona y el gobierno del prelado refractario a la evolución vertiginosa de la nueva Iglesia. El caso de Bogotá es muy conocido. La prensa nos informó ampliamente de la rebeldía de algunos sacerdotes, que ansiaban los cambios más radicales y que tuvieron que enfrentarse a las ideas y a las actitudes, que fueron consideradas demasiado conservadoras y anticuadas, de Su Eminencia Luis Cardenal Concha. El nombramiento de Mons. Muñoz Duque, como Administrador Apostólico de la arquidiócesis de Bogotá, vino a resolver el problema, dejando al Cardenal con su título, pero poniendo el gobierno de la arquidiócesis, en manos del Administrador Apostólico. La bienvenida no la dio el Cardenal Concha, sino el Administrador Apostólico. Hela aquí:
     "Llegan ustedes a Bogotá en los días en que la comunidad cristiana universal es convocada para celebrar el XXXIX Congreso Eucarístico Internacional. Este acontecimiento congrega a una multitud inmensa: Es el mundo católico que se reúne, en estrecha unidad con el Papa Paulo VI, para celebrar la EUCARISTIA, que es 'VICULO DE AMOR'; para consolidar fuertemente y testimoniar en forma inequívoca la fe de toda la Iglesia en la triple virtud santificadora de la EUCARISTIA: Memorial de la Pasión Redentora, Presencia Sacramental de Cristo, Promesa de su venida final. Reciban ustedes nuestra cordial bienvenida en el abrazo cristiano de la paz, la expresión de la caridad, que el Espíritu hace circular entre los hermanos, la amistosa hospitalidad de esta ciudad de Bogotá, signo de la sinceridad con que amamos los colombianos".
     Esta bienvenida tiene, a no dudarlo, un marcado sabor postconciliar. "Asamblea", "multitud", "vínculo de amor", "abrazo cristiano de la paz", "caridad que el Espíritu hace circular entre los hermanos": todas estas son expresiones muy usuales en el lenguaje postconciliar y progresista. Llama también la atención que tampoco el Administrador Apostólico menciona el Sacrificio Eucarístico. Es el humanismo integral, que parece anteponer al hombre al mismo Dios.
     También el Dr. Virgilio Barco Vargas, alcalde mayor de Bogotá, D. E., dirigió un saludo a los visitantes: "Bogotá se siente honrada con la presencia de ustedes, ilustres visitantes, que han querido enaltecer la celebración del Congreso Eucarístico Internacional, compartiendo su fe y su fervor religioso con el de nuestro pueblo.
     "Esta singular oportunidad nos hará testigos de un hecho extraordinario y convertirá nuestra ciudad en el centro de convergencia de acontecimientos trascendentales, que habrán de incorporarse definitivamente en la historia de la Iglesia Católica. El deseo de la ciudadanía bogotana y el mío propio, es el de que quede grabado en el espíritu de ustedes con caracteres imperecederos el más amable y grato recuerdo.
     "Bogotá se siente orgullosa de recibirlos y los invita, cordial y afectuosamente, a disfrutar en ella de la seguridad y confianza que inspira el propio hogar".


     Desde luego, todos los que estuvimos en Bogotá, durante esos días, podemos testimoniar la hospitalidad, la amable acogida que recibimos de nuestros hermanos de Colombia. Las familias colombianas abrieron generosamente las puertas de sus casas para recibir y agasajar a todos los visitantes. La bienvenida no fue tan sólo cortesía; fue sincero y efusivo y generoso abrazo fraternal.     No entendemos, sin embargo, las palabras del Alcalde Mayor, cuando nos dice que "esta singular oportunidad nos hará testigos de un hecho extraordinario y convertirá nuestra ciudad en el centro de convergencia de acontecimientos trascendentales, que habrán de incorporarse definitivamente en la historia de la Iglesia Católica". ¿Qué hecho extraordinario es ese? ¿cuáles son esos acontecimientos trascendentales, que habrán de incorporarse definitivamente en la historia de la Iglesia Católica? El Congreso Eucarístico Internacional, que vimos en Bogotá, no creo que en sí merezca esos calificativos. Fuera del viaje del Papa, nada hubo en el Congreso que fuese en el terreno religioso extraordinario. En ninguna parte vimos esos acontecimientos trascendentales, que menciona el Alcalde. Para ser francos, en el terreno religioso, en el orden eucarístico, pensamos que el Congreso fue gris, poco entusiasta, poco fervoroso. Lo que flotaba en el ambiente no era la Eucaristía, no eran los problemas de la fe, sino "las soluciones audaces al así llamado problema social y al cambio radical de las estructuras", que el progresismo urgentemente demandaba. Tal vez en este sentido, el Congreso fue extraordinario y las decisiones del CELAM fueron acontecimientos trascendentales, muy semejantes a los postulados prácticos del Frente de Liberación Nacional, que pugnan por incorporarse definitivamente en la historia y en la estructura misma de la Iglesia Católica. El tiempo parece haberlo demostrado.
     Pero, entremos ya en el programa mismo del Congreso, que empezó oficialmente el domingo 18 de agosto.

Entre Santa Teresita y Santa Teresa.

     «Quiero pasar mi cielo haciendo bien en la tierra», fué el ideal de Santa Teresita del Niño Jesús cuando se vió en el dintel de la muerte.
     Era una muchacha como tú, poco más o menos, probablemente unos años más que tú. Tenía veinticuatro, un alma pura, un corazón muy grande, y su ideal tenía que ser también muy generoso: hacer bien a los demás.
     ¿No te gusta este ideal? Tú también tienes un corazón generoso, y sientes la ambición de lo noble, de lo sublime. Pasar la vida haciendo bien, ¡qué bello! En cierto modo, es convertir la tierra en cielo.
     Cuando a las demás se os abre la puerta de la vida terrena, Teresita sintió que se cerraba para ella; pero se le abría la celestial, y pensó que allí también podría hacer bien a los otros.
     Lo que ella soñó a esa edad, suéñalo tú ahora para realizarlo aquí, pues te es posible, y es tu deber hacerlo.
    Hacer bien a los tuyos, a esos hermanos que contigo comparten la casa, la familia, los juegos, los estudios, los proyectos... ¡Qué estupendo!
     ¿Pasarás junto a ellos tus mejores años sin beneficiarles en lo más mínimo? ¿Serán vuestras vidas paralelas sin un abrazo fraternal? ¿Os ha puesto Dios al uno junto al otro para que miréis cada uno hacia un lado o, a lo sumo, para que os hagáis rabiar y riñáis?
     Una de las escenas más bellas de la vida de Santa Teresa, la grande, es aquella de su infancia, en que su tío don Francisco de Cepeda le sorprendió, de la mano de su hermano Rodrigo, junto al puente sobre el Adaja, a las afueras de Avila.
     Los niños, al encontrarle, se muestran contrariados y aturdidos.
     —¿Qué es eso? ¿Qué hacéis vosotros aquí, solos y lejos de vuestra casa?
     Rodrigo tiembla, como la hoja de un árbol; baja la cabeza y calla. Teresa, que tiene siete años, dos menos que su hermano, es la que contesta:
     —No nos riña vuesa merced, querido tío; vamos a tierra de moros, a pedir que nos descabecen por amor de Nuestro Señor Jesucristo (
P. Yepes Vida de la Santa Madre Teresa de Jesus).
     ¿No te conmueve tanta inocencia, tanto amor a Cristo y tanto amor fraterno como resplandece en esta escena?
     Teresa se siente entusiasmada con el relato del heroísmo de los mártires. Eso es amar a Jesús. Ella también quiere amarle como aquellas grandes almas y dar su vida por El.
     Su compañero de juegos, su íntimo y confidente es su hermano Rodrigo, a quien va comunicando los ardores de su corazón generoso. Y Rodrigo siente que su pecho infantil se inflama con el mismo fuego y experimenta los mismos deseos.
     El final lo acabamos de ver: el fracaso de una romántica aventura camino del martirio.
     Lo que no fracasa es la influencia benéfica de Teresa en el corazón de su hermano. Juntos continúan jugando, y la niña continúa contagiándole de su amor a Cristo. Jugaban a ermitaños, hacían en la huerta pequeñas ermitas, rezaban y hablaban de Dios.
     ¡Benditos juegos que servían de instrumento de santificación !
     —Se trata de niñerías propias de su poca edad—dices.
     Han pasado algunos años; en la casa solariega de los Cepeda han quedado, junto a su padre, Teresa, de veintiún años, y Antonio, de dieciséis.
     La intimidad entre los dos es muy grande; la espiritualidad que antes comunicaba aquélla a Rodrigo, ahora comunica a Antonio; era muy corriente verles juntos en la calle, en la huerta y en casa. El se había constituido en el acompañante de su hermana, y ella, hasta tal extremo influía en él, que, al irse religiosa, llegó a persuadirle que ingresase en un convento de dominicos. Claro que la voluntad de Dios no era ésta, y Antonio fué un valiente militar, que murió heroicamente en Ecuador, y un buen cristiano, fiel en el cumplimiento del deber (Obras de Santa Teresa de Jesús).
     Convéncete; tú tienes una misión que cumplir con tus hermanos; tienes que ser una Teresa para esos Rodrigo y Antonio.
     De su misma edad, aproximadamente, y con la misma educación, creces con los mismos gustos y aficiones generales; pasas muchos ratos a su lado, hablas y cambias impresiones con ellos; vas por las mismas calles y acaso a las mismas horas, paseas por los mismos paseos, alternas con la misma muchachada, frecuentas los mismos centros de estudio y de diversión; es muy fácil que tus amigas sean las suyas y sus amigos los tuyos.
     Tú puedes darte cuenta, mejor que nadie —mucho antes que tus padres—, de sus aficiones, amistades, amores, diversiones y pasatiempos. Muchas veces casi puedes adivinar sus pensamientos, y descubrir un afecto o una pasión, sin que haya llegado a exteriorizarse.
     Entonces, aprovechándote de la camaradería e intimidad, con tacto, con mucho tacto, puedes ir apartándole de aquella chica que no le conviene, de aquel amigo que le perjudica, de aquella diversión que, por lo menos, le desorienta y acaso intoxica su alma; de aquella lectura excitante, de aquel peligro encubierto, e ir inclinándole, suave y disimuladamente, hacia aquellas amistades, compañías, reuniones, diversiones, etc., que le convienen; estimulándole en sus estudios, apuntalando su formación cristiana.
     Cuántas veces, en el momento mismo en que da un patinazo, puedes estar a tiempo para detenerle antes de que caiga; y llegar con tal oportunidad, que prendas de su alma alas con que vuele muy alto.
     Debes procurar ser su confidente; que te lo cuente todo.
     Llegáis por la noche a casa; os encontráis de nuevo los dos hermanos, que os habéis visto en el cine o en el parque.
     Lo natural es que surja la conversación de lo que allí ha pasado, habéis visto, os ha impresionado agradable o desagradablemente... Tú cuentas y él te cuenta; hacéis comentarios. Le abres tu corazón con prudencia; le empujas un poco con suavidad, como sabéis hacerlo las chicas, y él te abre de par en par el suyo, y, a los pocos momentos, ves todos sus rincones, con todas las arañas que en ellos tejen sus telas.
     Entonces prudencia, mucha prudencia. ¿Reñirle porque no obra bien? En general, sería contraproducente. Daría una espantada y no volvería a franquearse.
     ¿Hacerte su cómplice? Eso, jamás. Suavidad, dulzura, cariño, interés por él, sensatez, alegría, optimismo; todo esto mezclado en una dosis conveniente, dictada por las circunstancias, te llevará al éxito.
     ¡Confidencias fraternales! ¡Cuánto bien pueden hacer y cuánto bien hacen!
     Porque te estoy hablando de realidades prácticas, no de teorías a propósito para lirismos de poetas idealistas.
     En la vida moderna, cargada de prosa, hace falta poesía, pero no poesía realista que se suba a las nubes: sino que sepa andar por la tierra.
     Cuanto te digo, encierra poesía, pero es esencialmente práctico. ¿A ti no te parece así?
     —Usted no conoce a mis hermanos; ¡son un caso!
     Es posible que sean un caso muy difícil; uno de esos casos clínicos que hacen fracasar a los mejores médicos.
     —Son unos idiotas, antipáticos —me insistes—. No hay influencia posible en ellos.
     ¿Lo has intentado? A veces se fracasa antes de empezar, porque o no se empieza nunca o se hace sin estudiar el caso y seleccionar los medios.
     Conozco a chicas que no ejercen influencia alguna con sus hermanos, porque aparecen entre ellos como unas marisabidillas muy redichas, que los empalagan y aburren. Todo se vuelve dar consejos, abrumarles con una solicitud impertinente y enojosa. Ellas conocen muy bien la vida, saben lo que conviene...
     Aquí, el caso no son los hermanos, sino las hermanas.
     Otras se colocan en el plan de niñas buenas. ¿Hay algo más grotesco que una chica que se las da de niña buena? Ella no falta nunca; todo lo hace bien; nadie le podrá decir nada; cuando sean como ella...
     Dicen de sus hermanos que son unos idiotas; ¿no podrán decirlo ellos de ellas con más razón?
     Otras se pasan la vida vigilando a sus hermanos, fiscalizando sus acciones. Les leen las cartas, les registran los bolsillos, les revuelven sus papeles, les observan constantemente, alardean de conocer todo cuanto hacen, sus amistades, sus diversiones, sus aficiones... «Si te conozco mejor que tú mismo... No me niegues que vienes de tal sitio, porque ya lo sé... Te ha escrito Fulanita; te he visto la maniobra para esconder la carta...»
     Estas chicas resultan insoportables, como también aquellas otras que, por menos de nada, les echan un sermón.
     Tener una hermanita comprensiva, dulce, amable e íntima es muy agradable; pero ser hermano de un padre predicador, que a todas horas está en el púlpito, francamente, no hay quien lo aguante.
     ¿Y esas otras, entrometidas y observantes, que no dejan respirar, que se meten hasta en los más mínimos detalles de la vida de sus hermanos y pretenden tenerlos en una vitrina o convertirlos en unos niños pegaditos a sus faldas?
     ¿No te parece que aquí no son los hermanos los antipáticos, sino más bien ellas?
     Si quieres influir en tus hermanos, colócate en un plano de perfecta igualdad y gánales el corazón.
     Este es el primer paso que has de dar, si aspiras a realizar una labor provechosa: ganar el corazón. El amor es la llave de la confianza; con ella se abren las almas más herméticas; así como la aspereza, la brusquedad y el mal genio son candados útiles únicamente para cerrar.
     Trata a tus hermanos con naturalidad y sencillez, sin artificiosidad y afectación, sin doblez ni segundas intenciones.
     Sé oportuna; que la oportunidad es un factor muy importante en el trato de las almas.
     La inoportunidad crea prevenciones, echa por tierra planes y hace fracasar proyectos.
     Dice un refrán, y es verdad, que «más vale llegar a tiempo que rondar un año».
     Una palabra oportuna decide una conducta, mientras que una inoportuna irrita y obstaculiza.
     Procura respaldar tu actuación con tu buen ejemplo.
     ¿Crees que conseguirás espiritualizar a tus hermanos o inculcarles buenas costumbres si no eres ejemplar?
     ¿Pretendes que sea sensato y formal, si te ve a ti ligera, en constante coqueteo y en plan de tontería abochornante?
     Para que puedas arrancarle de los lazos que le tiende y con que acaso le ha aprisionado ya una problemática beldad, poco deseable, es necesario que no te vea envuelta en frivolos amoríos o chiflada con uno de esos pintas, que tantas cabecitas femeninas trastornan.
     Cada vez que burles los consejos o vigilancia paterna, le ofreces una disculpa para ocultar sus extravíos al control de aquéllos; como tus protestas y desobediencias disculpan ante su conciencia, y empujan hacia el abismo, sus rebeldías e insubordinaciones.
     No conseguirás que sea puro, si no tienes inconveniente en presentarte delante de él sin estar completamente vestida, y no guardas en tus posturas, juegos y atuendo el recato y la modestia de quien aparece tan blanca que el relámpago de una mirada menos digna desentona, y la palabra picaresca y la broma picante desdicen y se quedan frenadas sin salir de los labios.
     ¿No ves que si tu falta de pudor o tus descuidos dan lugar a que en su pecho se produzca el chispazo de la sensualidad, cuando se ponga en contacto con el ambiente pagano de la sociedad la chispa se convertirá en llama y la virtud quedará reducida a pavesas?

Emilio Enciso Viana
LA MUCHACHA EN EL HOGAR

La piedad generosa

     Hijo mío, muéstrate generoso en el servicio de Dios; jamás seas tan vulgar de contar con El por temor de que un día El no cuente contigo.
     No distingas en el número de tus deberes los que son más Importantes de los que lo son menos, para eximirte de las prácticas que te molestan o te humillan.
     No desprecies las obligaciones de segundo orden: "E1 que desdeña las cosas pequeñas, caerá poco a poco". Basta que la piedra esté sobre la pendiente para rodar hasta el abismo.
     No seas tibio, Dios ha maldecido a los tibios; ha dicho: "¡los vomitaré de mi boca!"
     Piensa que los justos mismos no le dan todo lo que le deben; cuando lo han hecho todo por su gloria, todavía deben decir: "somos servidores inútiles".
     ¡Entrégate, pues, sin medida a Aquél que te ama sin medida!

lunes, 29 de abril de 2013

EL GRAN ORIENTE DE LA MASONERIA SIN MASCARA (II)

Por Monseñor George F. Dillon 
 
I.- DIOS VERSUS EL MAL     
     Hablando de las clases trabajadoras, León XIII dice, en su celebrada encíclica Humanum Genus: "Aquellos que se mantienen a sí mismos por medio del trabajo de sus propias manos, aparte de ser, por su misma condición, más dignos que los demás de caridad y consuelo, están también especialmente expuestos a la tentación que ofrecen hombres cuya conducta se basa en el fraude y el engaño. Por lo tanto, deberían los trabajadores ser ayudados con la mayor amabilidad posible, e invitados a formar parte de sociedades que sean buenas, no sea que se trate de atraerlos hacia otras que no lo son".
     En esto, como en todas las cuestiones de importancia estar advertido es estar doblemente armado, y es especialmente necesario estar advertido cuando tenemos que contender con un adversario que usa del secreto, el fraude y el engaño. Veremos entonces, que todas las organizaciones del ateísmo aparecen al principio, como lo hace su autor, Satán, vestidas con los ropajes de los ángeles de luz, con su malignidad, su infidelidad y sus designios últimos siempre muy cuidadosamente ocultos. Se posan entre todas los fieles, pero más especialmente entre los hombres jóvenes, para seducirlos y arruinarlos, no mostrando jamás, a menos que sean forzados a ello, la pezuña hendida, y empleando un millón dé medios para aparentar lo que no son. Es, por lo tanto, primero de todo, necesario desenmascararlos; y esto es precisamente lo que el Supremo Pontífice pide a los pastores del rebaño universal que lleven a cabo como el mejor medio de destruir su influencia. "Pero", dice él en la ya citada encíclica "como conviene a nuestra dignidad pastoral que nosotros mismos señalemos el adecuado modo de proceder, deseamos que sea vuestra regla, primero de todo, arrancar la máscara de la francmasoneria y dejar que se la vea como realmente es, y por medio de instrucciones y cartas pastorales enseñarle a la gente cuáles son los artificios usados por sociedades de esta clase para seducir a los hombres y enrolarlos en sus filas, y hacerles ver lo depravado de sus opiniones y la maldad de sus actos".
     En este extracto el Santo Padre hace mención especial de la francmasonería; pero, recordemos, no sólo de la francmasonería. Habla él de "sociedades secretas". Estas otras sociedades secretas son una con la francmasonería, no importa bajo qué nombre estén; y son frecuentemente las formas más depravadas de la masonería. Y aunque lo que en Gran Bretaña es conocido como francmasonería pueda no ser tan maligno como lo es su igual en el Continente —aunque pueda tener poca o ninguna influencia sobre la masa de católicos en los países de habla inglesa— veremos aun que como todas las sociedades secretas en existencia es un peligro para la nación y para los individuos, y tiene escondida en sí misma el mismo ateísmo y hostilidad hacia la cristiandad que posee la peor francmasonería continental. 
     Estos, el ateísmo y la hostilidad, la francmasonería los desarrolla en los iniciados, en los más altos grados, y los hace manifiestos, a todo el mundo a su debido momento. La verdad es que cada sociedad secreta está planeada y adaptada para hacer de los hombres los enemigos de Dios y de su iglesia, y para subvertir la fe y no hay ninguna, no importa bajo qué pretexto esté fundada, que no caiga bajo el manejo de un directorio supremo que gobierne todas las sociedades secretas de la tierra. El objetivo de  este directorio es desarraigar la cristiandad, y el orden social cristiano, como así también a la iglesia del mundo —es decir, erradicar el nombre de Cristo y la misma idea cristiana de las mentes y de los corazones de los hombres.

II.- SURGIMIENTO DEL ATEISMO EN EUROPA 
     Con el objeto, pues, de comprender en su totalidad la naturaleza de la conspiración, seria necesario volvernos hacia los comienzos del siglo pasado y contemplar el surgimiento y avance del ateismo y del anticristianismo que se desparraman rápidamente hoy en dia sobre la tierra. La apertura de dicho siglo mostró un mundo que sufria de una multitud de males. La asi llamada Reforma que surgió y continuó progresando durante los dos siglos previos, habia seguido bien su curso (Se refiere al siglo XVIII. N. del T.).
     El principio de la interpretación privada introducido en aparente resguardo del puro culto y doctrina de Cristo habia terminado por no dejar incólume ninguna de las enseñanzas de Cristo. Habia dado como resultado que se dudara de Su Divinidad y de Su misma existencia, por muchos de los que aún asi se llamaban sus seguidores. Socinus y su sobrino habian tenido exito en reunir a los varios grupos de polacos y alemanes protestantes en una liga donde nada se requeria salvo un odio mortal junto con la oposicion a 1a Iglesia Católica. Bayle arrojó dudas sobre todo, y Spinosa destruyó el poco respeto que quedaba hacia el sistema de Socinus, introduciendo el panteismo en el mundo. En efecto, tanto los deistas como los panteistas de tal periodo eran ateos. Sostuvieron ellos que todo era Dios, o que Dios no era un Dios tal como los cristianos sostenian que era, consiguieron eliminar la creencia en el verdadero Dios, y levantaron en Su lugar un ser imposible producto de su propia imaginacn.
     En su vida, en su conducta y con respecto a la adoración de Dios, eran prácticamente ateos, y pronto manifestaron ese odio por la verdad que verdaderamente poseen los ateos. Sus teorías pronto abrieron el camino a principios de siglo en Europa Central y en Inglaterra. Bolingbroke, Shaftesbury y la élite entre los hombres de estado y la aristocracia literaria del período de la Reina Ana eran infieles. Tindal, Collins, Wolton, Toland y Chubbs fueron tan avanzados como Tora Payne lo fuera, más tarde en el ateísmo.
     Pero no importa cuánto Inglaterra y Alemania hu
bieran avanzado su protestantismo hacia el llamado libre pensamiento, ambas estaban destinadas a ser pronto eclipsadas en ese triste progreso por la católica y monárquica Francia. Francia le debe esta mala preeminencia a un sólo individuo, quien, aunque en gran medida asistido en su camino a la ruina por Bayle, y posteriormente por su asociación con los infieles ingleses, tenía todavía lo bastante de maldad innata en sí mismo como para sobrepasarlos a todos ellos. Ese individuo era Voltaire. 

III.- VOLTAIRE 
     La carrera de este hombre abandonado, infeliz pero de lo más extraordinario, es el tema de este capítulo. Fue en su días y por su mérito que el ateísmo fue perfeccionado, generalizado y organizado para la destrucción de la cristiandad, de la civilización cristiana y de toda religión. El fue el primero, y todavía hoy el más grande, de sus apóstoles. No hay ninguno de sus oscuros principios que no enseñara y defendiera. Y por sus escritos, la guerra intelectual y toda otra forma de guerra contra la Iglesia Católica y la causa de Cristo han sido proseguidas hasta este día y lo serán hasta el fin. Su verdadero nombre era Francis Mary Arouet, pero, por alguna razón que nunca ha sido explicada claramente, prefirió llamarse a si mismo Voltaire. Fue hijo de buenos padres, y por su posición y educación debió haber sido un buen católico. Recibió enseñanzas de los mismos Jesuitas que luego odiara y persiguiera tanto. Su destino era la profesión de las leyes, e hizo buenos progresos en sus estudios literarios. Pero la corrupción de la época en que vivió pronto se apoderó de él y lo domina y lo arrastró en una corriente que en su caso no finalizó sólo en el vicio, sino en el vicio que buscaba su propia justificación en la Infidelidad.
     Desde el principio, el tonto dijo en su corazón "No hay Dios", y en los días de Voltaire el número de esos tontos era infinito, verdaderamente. Nunca antes el vicio estuvo tan extendido en países que se titulaban cristianos. Si la Palabra se predicaba en tal época, por cierto que era sólo a los pobres; porque los ricos, por lo general, (aunque había, gracias a Dios, muchas excepciones) parecían hundirse en el vicio y no creer nada de la Palabra. Las Cortes de Europa, en general, 
corruptas hasta el tuetano; y la Corte del Rey Más Cristianismo era tal vez la más abandonada, escenario de desvergonzada indecencia. La Corte de Federico de Prusia era tan corrupta, que no puede ser descripta sin violentar a la decencia, y aun a lo humano. El regente de Orleans y Luis XV habian llevado la licencia a tal extremo que convirtieron a la Corte de Versalles en un verdadero pandemonio. Los vicios de la realeza infectaban a los nobles y a todo aquel que fuera tan desafortunado como para que se le permitiera frecuentar las Cortes. El vicio, en efecto, estaba de moda, y grupos de todas las clases, sin exceptuar a los más pobres, se regocijaban en él. Consecuentemente, los libertinos de esta epoca odiaban a la Iglesia, la única en medio de la depravación universal, que alzaba su voz a favor de la pureza. Por lo tanto, ellos abrazaron calurosamente los movimientos que, dentro o fuera de sus fronteras, fueran capaces de hacerle daño. Con un instinto seguro, en Francia se alinearon con el gallicamismo y con el jansenismo; y le dieron la bienvenida a la nueva Infidelidad que venia de Inglaterra y Alemania, con no oculto agrado. Voltaire apareció en in sociedad francesa en este momento tan oportuno para el avance de sus ideas. Ameno, sarcástico, alegre, vivaz, pronto se abrió camino entre los cultores de la voluptosidad que entonces llenaba Paris. Su conducta y su hábito de ridiculizar la religión y la realeza le hizo, sin embargo, caer en desgracia con el gobierno, y a los 27 años lo encontramos en la Bastilla. Liberado de esta prisión en 1727, pero unicamente con el exilio como condición de su libertad, cruzó a Inglaterra, donde finalmente adoptó aquellos infieles y anticristianos principios que hicieron de él, a traves de la media centuria que todavia vivió, lo que Crétineau-Joly, (L'Eglise Romaine en Face de la Révolution; por J. Crétineau-Joly ouvrage composé sur des documents ineditos etorne des portraits de Leurs Santetes Les Papes Pie VII et Pie IX dessinis par Stall. Paris, 1861. (La Iglesia Romana ante la Revolucion, por J. Crétineau-Joly, obra compuesta sobre documentos inéditos y adornada con los retratos de sus santidades los Papas Pio VII y Pio IX dibujados por Stall; Paris, 1861)) justamente llama "la más perfecta encarnación de Satan que el mundo vio jamás". La Sociedad de los Francmasones justamente fue perfeccionada en esa época y Voltaire, a instancias de sus infieles asociados fue miembro de una de sus logias; y dejó Inglaterra, donde habia estado desde 1726 hasta 1728, convertido en un adepto de la infidelidad y de la francmasoneria. Retorno al Continente con amargo resentimiento en su pecho contra el gobierno monárquico que lo habia puesto en prisión y lo habia arrojado al exilio, contra la Bastilla en la que estuvo prisionero y, sobre todo, contra la Iglesia Católica y su Divino Fundador. Cristo y su iglesia condenaron sus excesos, y contra estos y por su fracaso trabajó con un ardor y una malignidad más caracteristicos, ciertamente, de un demonio que de un hombre.
     Un maestro de la prosa francesa dificilrnente igualado y jamás tal vez sobrepasado, y un gracioso y correcto versificador, sus escritos contra la moralidad y la religion ganaron el inmenso favor del corrupto publico lector de aquellos dias. Era él un perfecto adicto al uso del ridiculo, y lo einpleaba con fuerza blasfema y sin remordimientos contra todo lo puro y sagrado. Tenia tan poco respeto por el honor y el bienestar de su patria como lo tenia por la santidad de la religion. Su pluma rufianesca atacó el bello nombre de la Doncella de Orleans con tan poco escrúpulo como cuando arrojó vergüenza sobre los consagrados siervos de Cristo. Hacia Cristo tenia sólo un sentimiento: eterno, enojoso odio. Su frase de batalla, las lineas en que terminaban todas sus cartas a sus infieles confederados, fue durante 40 años écrasons L'infame (despedacemos al infame), significando con esto Cristo y su causa. Esto, se vanagloriaba él que era su delenda est Cartago. Y creyó que podia tener exito.   
     "Estoy cansado", decia, "de escuchar decir que doce hombres fueron suficientes para estalplecer el cristianismo, y quiero demostrar que no se requiere más uno para tirarlo abajo". Un oficial de policia le dijo una vez que a pesar de todo lo que habia escrito, nun
ca seria capaz de destruir el cristianismo. "Lo veremos", replicó Voltaire. Y jamás se cansó de usar su horrible frase de guerra.

     Cuando le llegaron las nuevas de la supresión de los jesuitas, exclamó:
     "Vean, una de las cabezas de la hydra ha caído. Yo levanto mis ojos al cielo y digo 'aplastemos al desgraciado'. El nos explica por qué razón usa estas palabras blasfemas. Dice: "Finalizó todas mis cartas diciendo 'Ecrasons l'infame, écrasez l'infame' (Aplastemos al infame, aplastad al infame) como Catón acostumbraba decir Delenda est Cartago, hay que destruir a Cartago". Aún en el momento en que el infeliz hiciera protestas del mas grande respeto por la religión ante la Corte de Roma, le escribía a Damilaville: "Abrazamos a los filósofos y les encarecemos inspirar hacia el infame todo el horror que puedan. Caigamos sobre el infame con habilidad. Que lo que a mi mas me concierne es la propagación de la fe de la verdad, y la caida del vil infame, Delenda est Cartago".
     Ciertamente su determinación para así hacerlo era fuerte; y no dejó piedra sin remover para conseguir sus fines. Era un hombre de asombrosa industriosidad; y aunque su vanidad le hacía reñir con muchos de sus confederados, tuvo durante su vida gran cantidad de discípulos, que se hicieron todavía más numerosos después de su muerte. El trazó para ellos las formas de procedimientos contra la Iglesia Su política, como lo revela la correspondencia (
Para demostrar cuán desde los comienzos los compinches de Voltaire habian determinado sobre el gradual empobrecimiento de la Iglesia y la supresión de las órdenes religiosas, las siguiente, cartas de Federico II serán útiles) de Federico III y otros, no era comenzar una persecución inmediata, sino primero suprimir a los jesuitas y a todas las órdenes religiosas, y secularizar sus bienes; luego privar al Papa de autoridad temporal, y a la Iglesia de sus propiedades y del reconocimiento por parte del estado. 
     En la primera, fechada en agosto 15 de 1775, el monarca escribe al por entonces muy anciano "Patriarca de Ferney", que habia solicitado la secularización de los electorados eclesiásticos del Rhin (Rin) y otros beneficios episcopales en Alemania: 
     "Todo lo que Ud. dice en lo que concierne a nuestros obispos germanos es demasiado cierto: ellos engordan sobre los diezmos de Sión. Pero Ud. sabe, también, que en el Sagrado Imperio Romano la antigua costumbre, el Becerro de Oro, y otras tonterías obsoletas, causan abusos establecidos para ser respetados. Si deseamos disminuir el fanatismo no debemos tocar a los obispos. Pero, si nos las arreglamos pera disminuir a los monjes, especialmente las órdenes mendicantes, el pueblo se volverá frio y menos supersticioso y permitiria a los poderes que sean que dispongan de los obispos de la manera que más convenga al bien de cada estado. Este es el único camino a seguir. Minar silenciosamente y sin ruido el edificio de apasionamiento es obligarlo a caer por si mismo. El Papa, viendo la situación en que se encuentra, se ve obligado a producir informes y bulas como se lo piden sus queridos hijos. El poder fundado sobre la creencia ideal de la fe pierde en proporciones a la disminución de esta ultima. Si se pudieran encontrar actualmente a la cabeza de las naciones algunos ministros que estuvieren por encima de los prejuicios vulgares, el Padre Sagrado entraría en bancarrota. Sin duda la posteridad gozará de la ventaja de poder pensar libremente."     La educación primaria y de mayor categoría, de carácter laico e infiel, iba a ser establecida; el principio del divorcio afirmado, y el respeto por los eclesiásticos minimizado y destruido. Por último, cuando todo el cuerpo de la Iglesia estuviera lo suficientemente debilitado y la infidelidad lo suficientemente róbusta, el golpe final iba a ser asestado con la espada de la persecución abierta e incansable. El reino del terror iba a abatirse sobre la tierra entera, y a continuar mientras un cristiano fuera lo suficientemente obstinado como para adherir al cristianismo. Esto, por supuesto, iba a ser seguido por una Hermandad Universal sin casamiento, familia, propiedad, Dios o ley, en la cual todos los hombres alcanzarían aquel nivel de degradación social al que apuntaban los discípulos de Saint Simón y que sería llevado a la práctica toda vez que les fuera posible, como así lo intentara la comuna francesa.
     En la puesta en marcha de sus infernales designios contra la religión y la sociedad, Voltaire no tuvo escrúpulos en usar de la mentira y la hipocresía, al igual que Satán. En sus ataques a la religión, falsificó la historia y los hechos. Hizo un principio de 1a mentira y enseñó este mismo vicio a sus seguidores. Al escribirle a: su discípulo Theriot, le dice (Oeuvres, vol. 52, p. 326) «Mentir es un vicio cuando provoca un mal. Es una gran virtud cuando hace un bien. Sed por lo tanto más virtuoso que nunca. Es necesario mentir como un diablo, no tímidamente y durante un lapso, sino audazmente y siempre".
     También fue, como la escuela que dejó lo ha sido desde entonces, un hipócrita. Infiel hasta el fondo de su corazón, podía, cuando convenía a sus propósitos, practicar la religión, y aún fingir celo por ella. A la
espera de que el rey le otorgara una pension, le escribió a M. Argental, un discipulo suyo, quien le reprochara su hipocresia y las contradicciones de su conducta: "Si yo tuviera cien mil hombres se muy bien lo que haria; pero como no los tengo, ire a la comunión el dia de la Resurrección y Ud. puede llamarme hipócrita todo lo quiera". Y para obtener su pensión fue a comulgar al año siguiente (En 1768 Voltaire escribió lo siguiente al marqués de Villevielle: "No, mi querido Marquis, no, el moderno Socrates no beberá la cicuta. El Socrates de Atenas era, entre nosotros, criticon sin piedad, que se hizo de mil enemigos y que enfrentó a sus jueces tontamente. Nuestros modernos filiosofos son mas hábiles. No tienen la tonta y peligrosa vanidad de prestar su nombre a sus trabajos. Las suyas son manos invisibles que perforan el fanatismo desde un lado al otro de Europa con las flechas de la verdad. Damilaville murió hace poco; fue el autor de Christianism Unveiled (El Cristianismo Develado) y muchos otros escritos. Y nadie lo conoció nunca"). No hay ni qué decir que Voltaire fue en su vida, tanto como en sus escritos, tan inmoral como le es posible ser a un hombre. Vivio desvergonzadamente y aún haciendo ostentación, en abierto adulterio. Se reia de todas las restricciones morales. Predicaba el libertinaje y lo practicaba. Fue invitado y miembro de la corte de Federico de Prusia, en donde el crimen alcanzara proporciones tales que es imposible hablar de ello. Y por último, cobarde, mentiroso, hipócrita y alcahuete de las más bajas pasiones de la humanidad, fue finalmente, como Satán, asesino si tenia el poder para serlo. Escribiendo a Damilaville dice: "La religion cristiana es una religion infame, una hydra abominable que debe ser destruida por cien manos invisibles. Es necesario que los filósofos recorran las calles para destruirla asi como los misioneros recorren el mundo entero para propagarla. Deberian atreverse a todo, arriesgarlo todo, aún la vida en la hoguera, con el objeto de destruirla. ¡Aplastemos a la infame! ¡Aplastad a la infame!".
     Su doctrina asi expresada tuvo efecto fatal en la Revolución Francesa, y tendrá efecto siempre que sus discipulos sean fuertes en hombres y medios como para actuar. No tengo dudas de que sus enseñanzas han conducido a todas las revoluciones de este siglo, y conducirán al ataque final del ateismo contra la Iglesia. Pero su odio no se reducia al catolicismo solamente. Los cristianos de cualquier denominacion fueron marcados para la destrucción; y nuestros separados hermanos cristianos, que sienten. agrado al ver a los seguidores de Voltaire triunfar sabre la Iglesia, harian bien en reflexionar en estas sus palabras: "Los cristianos -dice- de cualquier secta, son seres extrernadamente injuriosos, fanáticos, ladrones, dados a caer en el engaño, impostores, que mienten junto con sus sagradas palabras, enemigos de la raza humana". Y del sistema en si mismo escribe: "La religion cristiana es evidentemente falsa, la religión cristiana es una secta por la que todo buen hombre deberia sentir horror. No puede ser aprobada ni aún por aquellos a los cuales otorga poder y honores". En efecto, desde sus as, ha sido un punto cardinal en la politica de sus seguidores sacar ventaja de las desafortunadas diferencias que existen entre las varias sectas de cristianos en el mundo y en la iglesia, con el objeto de arruinar tanto a la Iglesia como al cristianismo. Porque la destrucción de toda forma de cristianismo, tanto como la destrucción del catolicismo, era el objetivo de Voltaire, y es ciertamente el objetivo de sus discipulos.
     Colocan ellos, desde luego, a la Iglesia y al Vicario de Cristo en primera linea para ser atacados, sabiendo bien que si la gran unidad catolica pudiera ser destruida, el trabajo de erradicar todas las clases de cristianismo que están separadas resultará fácil. Al ocuparse, por lo tanto, de tal enemigo como el moderno ateismo, tan poderosamente organizado, como veremos que lo está, los protestantes tanto como los católicos deben estar alertas contra sus engaños y estratagemas. Deberian, por lo menos, en lo tocante a cuestiones tales como la educación religiosa de las generaciones jóvenes, el intento de secularizar, el Sabbath (
Sabbath, del hebreo shabath, descansar. El séptimo dia de la semana judia, dedicado al descanso y al culto; sábado; domingo para la mayoria de los protestantes. Significa aqui el intento de suprimir el dia dedicado a Dios. N. del T.) y las instituciones cristianas establecidas por el estado, y el reconocimiento de la religión por el Estado, todo lo cual el ateismo intenta ahora destruir, presentar un frente lido de unión determinada.
     Nada menos, ciertamente, puede salvar ni aún al protestantismo ni al carácter nacional cristiano de Gran Bretaña y sus colonias de la amenazadora ruina.
     Aunque Voltaire fue el s maligno y pertinaz de los que odian a Cristo y la cristiandad que jamás existió, mostraba aún de tanto en tanto que sus profesados principios de infidelidad no eran muy creídos por él mismo. En la salud y en la fuerza gritaba su blasfemo "¡Aplasten al infame!", pero cuando llegó el momento de que su alma apareciera ante el tribunal de "los infames" su fe se hizo ver y su mentado coraje le falló.
     El hereje siempre actuó en contra de sí mismo y de sus mejores convicciones. Su vida nos da muchos ejemplos de este hecho. Relataré uno de ellos: Cuando se le rompió un vaso sanguineo, en una ocasión, rogó a sus asistentes que buscaran rápido a un sacerdote. Confesóse, firmó de su po y letra una profesión de fe, le pidió perdón a Dios y a la Iglesia por sus ofensas y ordenó que su arrepentimiento fuera publicado en los periódicos; pero, cuando sé recobró comenzó de nuevo su guerra contra Dios, y murió rehusando toda ayuda espiritual y gritando en la furia de la desesperación y la agonía, "estoy abandonado por Dios y por los hombres". El doctor Fruchen, que fue testigo del horrible espectáculo de su muerte, les dijo a sus amigos: "Si todos los que han sido seducidos por los escritos de Voltaire hubieran sido testigos de su muerte, les sería imposible ser sus seguidores, ante la vista de tan horrible espectáculo" (
Véase Le secret de la Franc-Maçonnerie, por Monseñor A. J. Fava, obispo de Grenoble, Lille, 1883, p. 38.)
     Pero ese espectáculo fue olvidado, y consecuentemente, antes de que pasaran diez años, el mundo vio los efectos de sus trabajos.
     Al hablar de la Revolución Francesa, Condorcet, en su "Vida de Voltaire", dice de él: "No llegó a ver todo lo que consiguió, pero hizo todo lo que vemos. Las observaciones inteligentes enseñan a aquellos que saben cómo reflexionar que el principal autor de la Gran Revolución fue sin duda Voltaire".
     Nunca fue la intención de este hombre dejar que sus enseñanzas murieran, o produjeran sólo un revuelo de palabras. Se hizo la determinación de que su fatal testamento fuera perpetuado, y rindiera tan pronto como fuera posible sus frutos de muerte. Aún durante su vida, tenemos evidencia de que conspiró constantemente con sus asociados para conseguir, tal fin, y que junto con ellos planeó en secreto no sólo los medios por los cuales sus doctrinas debían llegar a todos en Europa, sino también los métodos por los cuales el orden civil y la cristiandad podián ser destruidos más eficazmente. St. Beuve escribe de él y de su obra, en el Journal des débats del 8 de diciembre de 1852: "Toda la correspondencia de Voltaire y de D'Alembert es horrible. Huele a secta, a conspiración de la Hermandad, a sociedad secreta. Desde el punto de vista que se la mire no honra a hombres que hacen un principio de la imentira, y que consideran al desprecio por sus congéneres la primera condición para iluminarlos. Iluminad y despreciad a la raza humana'. Bonito lema éste, y es de ellos. 'Marchad siempre. despreciando, mis hermanos, en el camino de la verdad'. Tal es su refrán perpetuó". Pero no sólo él y los suyos conspiraron de una manera que pareciera arrancar de idénticos sentimientos y objetivos, sino que, lo cual fue de infinitamente mayores consecuencias, el demonio, en el momento en que su triste Palabra estaba madura para ser propagada, inventó el medio más eficaz posible para su extensión entre los hombres y para la deseada destrucción de la iglesia, de la civilización cristiana y de toda forma existente de cristianismo. Esto fue la extensión, entre aquellos ya desmoralizados por el volterianismo, de la Francmasonería y sus sistemas emparentados de organizaciones secretas ateas.