martes, 30 de septiembre de 2014

LA HISPANIDAD EN PIE

Qué es Imperio
Falange Exterior
Ruben Dario
Panamá como símbolo

QUE ES IMPERIO
     Me parece que nadie puede creer En serio, a poco que en ello recapacite, el que la España Nueva pretenda reconquistar la América o mermar a las naciones de acá su autonomía. Es algo tan obtuso y ridículo, que el solo anunciarlo es refutarlo.
     Cuando en la España Nueva se habla de Imperio, se alude a una resurrección de pujanza y prestigio, que facilite y acelere el triunfo de la Hispanidad. Hasta suelen decir, puntualizando: "Imperio de la Hispanidad". Esta no será entonces una abstracción inoperante, sino un espíritu encarnado en una gran comunidad de pueblos -fraterna y libre, que pese en la balanza del mundo.

     El general Franco, hombre de eximia calidad moral, que usa las palabras para desnudar y no para encubrir lo que piensa, dijo en la jugosísima entrevista para La Prensa, de Buenos Aires, concedida al escritor argentino don Ricardo Sáenz Hayes:
     “Nuestra política internacional será de paz, amistosa con todos los países, de respeto para todos... Con los de América, nuestra intención y deseo es unirnos apretadamente, en hermandad de haz cuyas espigas salieron de la misma semilla y germinaron en el mismo surco".
     El periodista le interrogó explícitamente a Franco:
     "Tradicionalistas y falangistas me hablan de la restauración del Imperio Español. ¿En qué consiste ese Imperio?"
     He aquí, entera, la contestación del caudillo:
     “En restaurar el prestigio de una raza. En alumbrar, de nuevo, al mundo con los resplandores de nuestra cultura. En labrar la grandeza y poderío de nuestra nación. En extender por el universo el crédito de la Nueva España. En recoger y fundir, en un camino de exaltación a la Patria, los millones de españoles perdidos en el mundo. En dar a España la universalidad olvidada y en ofrecer a América, en el solar español, un orgullo de raza y una restauración de estirpe.
     "Hermanos de raza, hermanos, en la mayoría de los casos, de pensamiento, nuestro deseo de compenetración con los pueblos hispanos en este momento, es parte esencial de nuestro programa, de nuestra mirada hacia el futuro. Cuando termine la guerra, no intentaremos la empresa de redescubrir a América, sino de acercarnos a ella y tender nuestros brazos hacia las naciones salidas de nuestra entraña, como a hijas a quienes se ve luego del camino áspero y largo con más amor que antes, con una comprensión más viva y más abierta de los mutuos afanes, dolores e ideales.
     "España resurge. En España se levanta un nuevo sol. Yo sé que, formadas las naciones sudamericanas entre vientos de enciclopedia y liberalismo, tardarán algún tiempo en comprendernos. Pero la fuerza de nuestra lengua, el poder de la misma raza ha de derribar barreras, y cuando los pueblos americanos vean cómo se llega a la verdadera democracia sin verbalismos engañosos y sin explotación de ruines; cuando contemplen restaurado el prestigio español, y nuestros barcos y nuestros pensadores lleven nuestra tarjeta a aquellos mares, y se hable en España como se hablaba antaño, y nuestras clases medias y humildes disfruten de un bienestar real y de una legislación humana, entonces comprenderá la América española la gran epopeya nacional y conocerá el valor de nuestra lucha, que salva a Europa y a América de la más grave de las amenazas".
     ¿Quién podrá, ante palabras tan rotundas, tan luminosas y elevadas, insistir en la pobre insidia de que la invocación de Imperio incluye afrenta o agresión para los pueblos hispanoamericanos?

     A la luz de estas palabras de Francosuprema autoridad del Movimiento—, queda intergiversablemente esclarecido lo que apunta, con su modo sintético e impetuosoque puede prestarse a errónea interpretación—, el programa de la Falange:
     "Tenemos voluntad de Imperio. Afirmamos que la plenitud histórica de España es el Imperio.
     "Reclamamos para España un puesto preeminente en Europa. No soportamos ni el aislamiento internacional, ni la mediatización extranjera.
     "Respecto de los países de Hispanoamérica, tendemos a la unificación de cultura, de intereses económicos y de poder. España alega su condición de eje espiritual del mundo hispánico como título de preeminencia en las empresas universales". (Punto 3).
     ¿Qué es lo que se busca?
     Revivir la interior grandeza de España; reintegrarla a su sitio de honor en Europa y el mundo; poner en obra y valor el espíritu de la Hispanidad. Para esto último, intensificar el intercambio cultural y económico, apretar así, en lo espiritual y lo material, los vínculos con la América Española, y llegar a alguna manera de pacto, confederación o anfictioníade tanto tiempo atrás anhelada por varones preclaros y videntes—, que unifique y erija ante el mundo, como una fuerza actuante, esa enorme realidad que se llama el mundo hispánico. Realidad hoy amorfa, dispersa, disminuida por la zarpa del Norte, minada astutamente por la añagaza de Monroe y del panamericanismo.
     Esta unificación de poder de la hispana progenieunificación que no implica mengua sino precisamente grandeza y liberación para nosotros—, es lo que se anhela; "comunidad de esfuerzo para cumplir una tarea necesaria en el orden universal": la egregia tarea de la Hispanidad.
     Así, en septiembre de 1936, lo insinuaba Pemán a los portugueses:
     "Para nosotros, como para vosotros, Imperio no significa extensión material ni dominio político. Para vosotros, como para nosotros, Imperio es palabra generosa, que significa comunidad de esfuerzo para cumplir una tarea necesaria en el orden universal".
     Lo que en España llaman hoy voluntad de Imperio, es un recio propósito de afirmación de la estirpe, que nos congregue y alce poderosos, que nos liberte de lesivas tutelas y ponga en pie la Hispanidad.

LA FALANGE EXTERIOR
     La Falange española, desbordando las fronteras, abraza a todos los hermanos dispersos, los organiza y fortalece, vivifica en ellos el espíritu solidario y patriótico. Los españolesexclusivamente los españolesradicados en otros países, constituyen así la Falange Exterior.
     ¿Va en ésta el menor agravio o peligro para los países en que actúa?
     Expresamente lo contrario.
     Tengo a la vista un folleto ilustrado (Talleres Aldus, Santander, sin fecha), titulado precisamente La Falange Exterior, y dedicado a exponer a los falangistas cuál es el espíritu que debe alentarlos, cuáles sus normas y tareas.
     En los Principios básicos leo:
     "Con respecto a los países en que se encuentren constituidas nuestras Organizaciones, éstas actuarán siempre con una conducta de absoluto respeto para los Gobiernos respectivos y de entera obediencia a sus leyes.
     “Las Falanges Exteriores procurarán adaptar su organización, espíritu y estilo, a los de las formaciones residentes en nuestra Patria. No obstante, y teniendo en cuenta que su actividad ha de desarrollarse en países en los cuales nuestros afiliados son huéspedes, se abstendrán de manifestarse con carácter de milicias de cualquier clase que sea, quedando asimismo prohibido el uso de este nombre en sus formaciones, o de cualquier otro que pueda inducir a considerar nuestras Falanges como organizaciones de carácter militar...
     "Todos los afiliados del Exterior, conscientes del honor que les da su calidad de Falangistas españoles, serán ejemplo de una conducta, pública y privada, intachable y rígida...
     "Cumplirán fielmente las leyes del país bajo cuya hospitalidad estén acogidos, absteniéndose por completo de intervenir en sus cuestiones internas.
     "Junto al culto supremo de la Patria, nuestros camaradas de las Falanges Exteriores demostrarán su devoción por la Nación en que vivan, aportando generosamente su esfuerzo para su desarrollo y engrandecimiento.
     "Del mismo modo, habrán de sentirse unidos en estrecha hermandad en la alegría y en el dolor, con las gentes con quienes compartan el pan y el trabajo cotidianos".
     No pueden ser más rotundos estos Principios básicos, ni más delicado el respeto para los países en que los falangistas del exterior son huéspedes.
     A cada paso se reiteran las mismas terminantes instrucciones. Así, bajo el título de Misión de la Falange Exterior:
     "La posición de doctrina político-social de nuestras Organizaciones de Falange Exterior se refiere, exclusivamente, al régimen político de España, manteniéndose, en relación a los países extranjeros, en una posición de absoluto respeto y entera obediencia de sus leyes. Las Falanges del Exterior cumplirán siempre, estrictamente, las leyes del país que las albergue, absteniéndose en absoluto de intervenir en sus cuestiones internas”.
     Y en un Decálogo para los camaradas del Exterior, después del sexto mandato, en que, con la gloriosa preocupación que preside todas las obras de la actual España, se ordena: "Dar a todos los actos el decoro moral y la austera ejemplaridad que exige su calidad de españoles y de falangistas", viene el séptimo ordenamiento, que dice así:
     "Amar la Nación en que vivan. Respetar sus leyes y banderas y aportar generoso esfuerzo a su engrandecimiento, uniéndose en comunidad de alegría y dolor con las gentes con quienes partan el trabajo y el pan de cada día".
     Paréceme ocioso insistir en que todas estas órdenes, recomendaciones y consignas, están en pugna abierta con el más leve intento de herir o socavar la autonomía de los demás países. Evidencian, al contrario, un espíritu de respeto radical, de exquisito miramiento, de adhesión fervorosa y agradecida a los pueblos en que viven los falangistas del exterior.

     En el propio opúsculo, bajo este encabezado: “Lo que significa para nosotros la palabra Imperio", aparecen unos párrafos de Raimundo Fernández Cuesta, Secretario General entonces de la Falange. Coinciden con el pensamiento, que ya conocemos, del Caudillo. He aquí algunas frases definidoras:
     “Imperio es la expresión final de la unidad de destino... Nos eleva de lo local a lo universal. Imperio es la vocación decidida de realizar una empresa común, es la afirmación ardiente de una conciencia colectiva, íntima y arraigada entre varias naciones...
     Es vínculo de espíritus más que de cuerpos...
     "España, que ha recobrado su voluntad de potencia e imperio, no precisa, para tenerlo, de músicas bélicas, ni de una pulgada más de terreno...
     Categórico está. No guerra, no conquista, no sojuzgamiento de nadie. Unidad de destino, empresa común, "conciencia colectiva, íntima y arraigada entre varias naciones". Varias naciones: no pierden éstas su autonomía y personalidad al vincularse; fortifícanse para la empresa común, pesan en los destinos universales.
     Y esto es lo que conviene a los profundos intereses, a la vital defensamás apremiante cada díade los países hispánicos de América. Vigorizar su autenticidad, afirmar sus rasgos fisonómicos, levantar la bandera de su espíritu, su lengua, su religión, su arte, su estilo.
     Ahoray este ahora cuenta una centuria—, dispersos, alejados de una España en decadencia o debilidad, hemos gravitado en torno de los Estados Unidos: y hasta hemos llegado a la aberración de acatar un panamericanismo de comedia, en que hacemos el arrugado papel de comparsas de nuestro adversario natural. Este, que ha arrebatado a los pueblos de América todo el territorio y toda la autonomía que ha tenido a bien, hoy logra que postulemos, fraternalmente, en Panamá, una sarcástica defensa panamericana.
     Panamericanismo en Panamá. La sede es todo un símbolo. Merece y le daremos consideración separada.

RUBEN DARIO
     Es ápice del sinuoso programa sojuzgador, hacernos recelar de lo que constituiría puntualmente nuestra liberación y nuestra fuerza. Si España revive su pujanza y nosotros tenemos el sentido común, el sentido vital de estrechar nuestros vínculos culturales, económicos y políticos con ella; si trabajamos por realizar la gran Confederación Hispánica que nos defienda de la disgregación, de la absorción, de la deformación que a lo largo de un siglo hemos venido padeciendo bajo el influjo interesado y poderoso del Norte, habremos al fin corporizado, para grandeza y bien de todos, el alma de la Hispanidad.
     Eso es lo que en España llaman hoy Imperio. Eso es lo que soñaba y predecía, vidente sacudido de esperanza, Rubén Darío:
     Unanse, brillen, secúndense, tantos vigores dispersos; formen todos un solo haz do energía ecuménica.
     Sangre de Hispania fecunda, sólidas, ínclitas razas, muestren los dones pretéritos que fueron antaño su triunfo.

     La “Salutación del optimista" que podría llamarse el Himno de la Hispanidad—, estremecía y llevaba a las lágrimas a un gran amigo de Rubén: a Ramiro de Maeztu, ilustre pensador asesinado por los rojos, inspirador y mártir de la España Nueva, que en su extraordinaria Defensa de la Hispanidad dejó un semillero fértilísimo de profundas, dinámicas ideas.
     Y es digno de poderosa observación, que el nicaragüense Darío y el vasco Maeztu eran hombres muy viajados, muy abiertos al aire de fuera, muy saturados de experiencias e influjos universales. Su hispanidad no viene de cerrazón pueblerina, mas de anchurosa visión. Su hispanidad, por otra parte, supera los localismos recelososora de América, ora de Vasconia—, y postula, con amor comprehensivo, la grandeza de la unidad.
     ¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue músculos, 
y que al alma española juzgase áptera y ciega y tullida?
No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en polvo,
ni entre momias y piedras reina que habita el sepulcro, 
la nación generosa, coronada de orgullo inmarchito, 
que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas, 
ni la que tras los mares en que yace sepulta la Atlántida, 
tiene su coro de vastagos, altos, robustos y fuertes.
     La epopeya de España, su voluntad de gloria y resurgimiento, su anhelo de vinculación y anfictionía con las hijas de América, pone un escalofrío de inminencia en los vaticinios de Rubén:
la alta virtud resucita 
que a la hispana progenie hizo dueña de siglos...
Un continente y otro renovando las viejas prosapias, 
en espíritu unidos, en espíritu y ansias y lengua, 
ven llegar el momento en que habrán de cantar nuevos himnos....
¡Inclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda!

PANAMÁ COMO SÍMBOLO
     No hay en nosotros aversión ni prejuicio hacia el Coloso del Norte. Admiramos lo que tiene de admirable, deploramos lo que tiene de deplorable. La abrupta franqueza de nuestras palabras es sólo gusto por lo claro, por lo conciso y lo directo. Gusto recrecido por reacción ante insinceridades cautelosas. Pensamos que Méjico y los países todos de Hispanoamérica pueden y deben cultivar amistad con los Estados Unidos. Pero una amistad fincada en la verdad.
     Y el panamericanismo es una falacia.
     Empezando por el nombre: Pan-América sería, conforme a la raíz etimológica, Toda-América. Y en el panamericanismo no entra el Canadá, región importantísima de América, y pegada a los Estados Unidos, para que se advierta más.
     ¿Por qué no entra el Canadá?
     Porque en la razón de ser del panamericanismohegemonía yanqui sobre los países de América—, no tiene cabida, por ahora, el Canadá: no pueden los Estados Unidos, o no les conviene hasta hoy, enfrentarse con Inglaterra para enturbiarle las relaciones con su Dominio.

     El panamericanismo es una falacia.
Unirnos los países hispanoamericanos con los Estados Unidos, para darnos recíproco amparo ante presuntas agresiones europeas, es de un sarcasmo estrepitoso.
     Es la unión fraternal de las ovejas con el lobo, para el fomento de sus comunes intereses.
     Quienes nos han mermado territorio, quienes nos han agredido con guerra o diplomacia, quienes se han entrometido en nuestras cuestiones internas, quienes extienden su presión y su influjo político, económico, cultural o incultural en los países de América, son los Estados Unidos.
     ¡Y ellos encabezan el panamericanismo, para defendernos!
     ¿Quién nos defenderá del defensor?...

     La última reunión panamericana celebróse en Panamá.
     La sede fue escogida con un tino insospechado.
     Panamápor un fraude famosose ha convertido en popular sinónimo de engaño y estafa. Y está muy bien, en Panamá, el panamá del panamericanismo.
     Panamá era una provincia de Colombia, y el 3 de noviembre de 1903 los Estados Unidos patrocinaron una revolucioncita dizque de independencia que triunfó el mismo día, y apenas pasados tres reconocieron al nuevo Gobierno... Todo, naturalmente, para abrir el Canal que ellos querían y les daba la llave de ambos océanos.
     Teodoro Roosevelt, que era expeditivo, hizo con Panamá, a costa de Colombia, lo mismo que antes se había hecho con Tejas a costa de Méjico; pero mucho más pronto. Perfección del sistema. Y aquel Roosevelt, que aunque no se andaba por las ramas y empuñaba declaradamente el garrote (big stick), quiso al pronto vestir con hipocresías la verdad, acabó por decirla sin tapujos, algunos años más tarde (el 23 de marzo de 1911), hablando en la Universidad de California:
     "Si hubiera yo seguido los métodos conservadores tradicionales, hubiera sometido al Congreso un solemne documento oficial, probablemente de doscientas páginas, y el debate no habría terminado todavía. Pero cogí la zona del Canal y dejé al Congreso discutir: y mientras el debate seguía su curso, también lo seguía el Canal”.
     Exactamente el mismo sistema de Hitler, contra el cual hierven alarmas y protestas norteamericanas. Y contra el cual quieren hoy que, desde América, los despojados se solidaricen con los despojadores.

     Panamá: todo un símbolo.
     Sede estupenda para el panamá del panamericanismo.
     Sede estupenda para la "alianza defensiva" de los raptores y de los raptados.

     Yo me pregunto si alguien podrá tomar en serio ese monumento de hipocresía del panamericanismo. Y si no lo toma, yo me pregunto por qué los pueblos de Américaempezando por Méjico—, nos prestamos a la farsa que favorece a nuestros vecinos y a nosotros nos minimiza y deteriora.
     El año pasado, en la Conferencia de Lima, se suscribió una declaración inverosímil, cuyo primer considerando —base y justificación ideológica de la declaración—, excede toda fantasía. Escúchese:
     "Considerando:
     "Que los pueblos de América, merced a la analogía de sus instituciones republicanas, su deseo incontrastable de paz, sus profundos sentimientos de humanidad y tolerancia y su absoluta adhesión a los principios del derecho internacional, de igualdad en la soberanía de los, Estados y de libertad individual sin prejuicios religiosos o raciales, han alcanzado unidad espiritual''...
     ¡De suerte que nosotros, y con nosotros todos los pueblos hispánicos de América, hemos, alcanzado una perfecta unidad espiritual con los Estados Unidos!
     Unidad espiritual tan irrisoria como los hechos en que se finca:
     Instituciones republicanas:A despecho de los dictadores y tiranos que han pululado en América, del sufragio nunca efectivo, del atropello cotidiano e institucional, de la mentira del papel evidenciada todos los días por los hechos.
     Profundos sentimientos de tolerancia:—Como los del general Calles, apoyado por los Estados Unidos, en medio de su persecución sanguinolenta; como los de la actual imposibilidad de los padres de familia para educar a sus hijos según los mandatos de su conciencia y su derecho.
     Libertad individual sin prejuicios religiosos:—Patentizada, por ejemplo, en los artículos tercero y 130 de nuestra actual Constitución.
     Igualdad en la soberanía de los Estados:—Dígalo Méjico, reducido a la mitad y hace poco vejado en Veracruz y en Chihuahua; dígalo precisamente Panamá; díganlo Cuba, Haití, Santo Domingo, Puerto Rico, Nicaragua...
     ¿Cómo no se cae la plumay la caraantes de suscribir tal documento? ¿Con qué lealtad y qué sindéresis puede proclamarse nuestra unidad espiritual con los Estados Unidos?
     Fráguanse todas estas aberraciones para servir de sustentáculo a la aberración del panamericanismo.
     Que lo patrocinen e impulsen los Estados Unidos, es natural. Trátase de un instrumento suave, untuoso, melifluo de hegemonía. Pero ¿nosotros?
     ¿Cómo cerrar los ojos a nuestras conveniencias más profundas y patentes?
     No necesitamos frangollar nuestra unidad espiritual. La tenemos. La tenemos, maciza y espléndida. Es la Hispanidad. Común denominador, signo unitario que no borra, sino armoniza, las diferencias étnicas y las aportaciones locales. Voz de la historia, voz de la lengua, voz de la religión, voz de la estirpe, voz de la cultura.
     Tarea natural de quienes, so capa de amistad, quieren dominarnos, es hiperbolizar todo lo indígenaque ellos en su tierra aniquilaron—, y falsificar, desprestigiar, hacer que expulsemos con aversión o miremos con suspicacia todo lo hispano. Bien saben que en lo hispano está la unidad de nuestro espíritu, la razón de nuestro ser, el meollo de nuestra cultura, el único valladar contra la absorción.
     Por eso mismo, tarea natural de nosotros ha de ser fortificar lo que nos fortifica, amar y defender lo que nos da personalidad y valía.
     Hemos sido pupilos del ominoso patronazgo monroísta, zona de influencia, colonias más o menos camufladas de los Estados Unidos. Que lo seamos a despecho, pase; que colaboremos en la empresa, no.
     Incúmbenos ver claro, reaccionar, volver por los fueros de nuestra frustrada grandeza. Hemos minado nuestro futuro potencial; hemos traicionado nuestro destino.
     Incúmbenos apretar y vivificar la hermandad con todos los pueblos americanos de nuestra estirpe, con la España que hoy renace, impetuosa y magnífica. Nos incumbe unirnos, fortalecernos, intensificar nuestra vinculación cultural, económica y política. Integrar en un bloque poderoso y en un organismo actuante, la gran verdad de la Hispanidad.
     Entonces tendremos amistad auténtica con los Estados Unidos. Amistad de igual a igual: sin mermas serviles ni desplantes grotescos. Amistad con respeto y estimación; amistad con influjo recíproco de lo mejor de cada quien. No tutelas monroístas ni infundios panamericanos. Amistad fincada en la verdad: única amistad honrada y honrosa.
Octubre de 1939.

Alfonso Junco
EL DIFÍCIL PARAISO

lunes, 29 de septiembre de 2014

NOVENA EN HONOR DE LA VIRGEN DEL SANTÍSIMO ROSARIO

     Los cofrades de la Cofradía del Perpetuo Rosario para cubrir los nueve días, se repartirán de la siguiente manera:

LUNES 29 DE SEPTIEMBRE
Luz Alicia Bravo
Ramona Bravo
Enedina Vargas
José Antonio Vargas
Ing. Gabriel Gutierrez
Lic. Carmen Santillan
Sandra Arjon
Isidro Lamas
Ricarda Razo
Felix Ramirez

MARTES 30 DE SEPTIEMBRE
Martha Alicia Gallegos
Felipe de Jesús Perez
Lic. Miguel Angel Perez
José Manuel Perez
Lic. Yesenia Santillan
Alejandro Martinez
Aurelia Rosales
Mario Alberto Ochoa
Lourdes Zapata
José Amezcua

MIÉRCOLES 1 DE OCTUBRE
Mons. Juan José Squetino
R.P. Manuel Martinez
P. Dario Varela
P. Daniel Osvaldo Cruz
Sem. Pablo Martín Pacheco
José de Jesús Robles
Catalina Aguilar
Mario Aguilar
Hilda Lizette Rosales
Cecilia Rodriguez
Teresa Robles
Antonia Robles
Victor Salcedo
Karina Yudkari Gonzalez

JUEVES 2 DE OCTUBRE
Ignacio Rosainz
Virginia Ramirez
Fernando Rosainz
Andoni Rosainz Caloca
Arantxa Rosainz
Begoña Rosainz
Jorge Alejandro del Toro
Paulina del Toro
Andoni Rosainz Aguilar

VIERNES 3 DE OCTUBRE
Rosario Zamora
Prof. Liliana Lopez
Prof. Everardo Lopez
Bertha Indalecio
Robertina de Martin del Campo
Maria Trinidad Ibarra
Lic. Ana Teresa Casillas
Angel Ceballos
Martha Murillo

SABADO 4 DE OCTUBRE
Dr. Daniel Hernandez
Dra. Tania Bedoy
Dra. Teresa de Jesús Hernandez
Ing. Marco Fabio Cruz
Lic. Adolfo Ruiz
Patricia de Ruiz
Miguel Angel Basurto
Ing. José Anacleto Cortez
Jesús Gonzalez
Josefina de Gonzalez
Abigail Gonzalez

DOMINGO 5 DE OCTUBRE
Martin Santos Ruiz
Rosalba Ruiz
Ricardo Ruiz
Ana Rosa Galindo
Maria del Carmen Avila
Adrian Ruiz Avila
Adrian Ruiz Elizalde
Esther Elizalde
Bertha Alicia Ruiz
Omar Alejandro Flores
Marcela Flores
Saul Ruiz
Martha Avila
Belen Ruiz

LUNES 6 DE OCTUBRE
Maria Sonora
Oscar Sonora
Sonia Rodriguez
Juan José Sonora
Ana Paula Sonora
Francisco Sonora
Rosalina de Sonora
Sulma Rodriguez
Alejandro Sonora

MARTES 7 DE OCTUBRE
Wilfrido Reyes
Margarita Jaime
Cesar Reyes
Gabriela Ruiz
Ing. Eduardo Reyes
Guadalupe Flores
Fernando Reyes
Coni Arellano
Dr. Jorge Cuellar
Dra. Ana Maria Reyes
Rosa Maria de Reyes
Dra. Hilda Lucia Reyes
Gustavo Briseño

La Santa Misa será oficiada por su Excelencia Mons. Juan José Squetino

     Sugerencias para obsequio:
Hostias
Vino
Flores
Velas
Donaciones en efectivo (sobre sellado)
Estipendios para misas de cofrades
Puntillas para manteles del altar

     Toda la semana en la misa de 7 de la tarde, presentarse una hora antes para el rezo del Santisimo Rosario.
El domingo en la misa de 10:00 a.m. 

SAN IGNACIO DE LOYOLA (15)

LIBRO III
EL MAESTRO ESPIRITUAL
Capítulo Décimotercero 
LA COMPOSICIÓN DEL LIBRO DE LOS  EJERCICIOS (1522 -1540) 

     Hay acerca de la composición del libro de los Ejercicios Espirituales, una opinión de la que se podría precisar su fecha y los nombres de sus vulgarizadores, y es ésta: en la gruta de Manresa la Virgen misma dictó e Ignacio de Loyola escribió, este libro famoso.
     Ya hemos anotado en la vida del convertido de 1521 las intervenciones maternales de María; todavía tendremos que señalar otras. En los orígenes de una obra destinada por la Providencia a colocar en el camino de salvación y de perfección a tantas almas, a través de los siglos, sería inadmisible el rehusar una parte a Aquella que la Iglesia, con San Bernardo, considera como el acueducto de la  gracia y que ciertos teólogos llaman la corredentora de los cristianos.
     Iñigo salió de Loyola, llevando sobre su pecho una imagen de Nuestra Señora de la Piedad. En el camino, se arrodilló en el Santuario de Nuestra Señora de Aranzazú, ofreció algunos ducados para adornar una imagen de María en Navarrete, e hizo voto de castidad. Llegado a Montserrat delante de la milagrosa estatua de la Virgen, veló toda una noche. En Manresa, María mostrará en sus numerosas apariciones, que ama a su siervo con un amor privilegiado. Pero si el Evangelio de San Lucas no fue escrito bajo el dictado de la Virgen ¿cómo los Ejercicios Espirituales habrían podido serlo?
     En 1625, el Padre Mucio Vitelleschi, General de la Compañía de Jesús, hizo pintar un cuadro en el que María, teniendo al Niño Jesús en sus brazos, parece hablar a Ignacio que está de rodillas con la vista levantada y la pluma en la mano, presto a escribir. Al pie de aquella tela se lee: Dictante Deipara, discit et docet. Ahora también, en lo alto del altar de la Santa Cueva de Manresa, se ve un bajorrelieve de Grau, en mármol blanco, que representa la misma escena. Estas imágenes del siglo XVII no son un instrumento de superchería; son el símbolo expresivo de una verdad cierta; a condición de no interpretarlas en un sentido groseramente literal. María ciertamente ayudó mucho al ejercitante de Manresa. (1)

sábado, 27 de septiembre de 2014

Heresiarca, Herético

HERESIARCA
     Primer autor de una herejía, o jefe de una secta herética.
     Es constante que los más antiguos heresiarcas, hasta Manes inclusive, eran o Judíos que querían sujetar los cristianos a la ley de Moisés, o paganos mal convertidos que trataban de someter la doctrina cristiana a las opiniones de la filosofía. Tertuliano lo ha demostrado en su libro De las prescripciones, c. 7, y ha manifestado un detalle que todos los errores que habían perturbado el cristianismo hasta entonces, provenían de alguna de las escuelas de filosofía. San Jerónimo pensó lo mismo, (In Nahum, c. 3, col. 1588). Según la observación de un sabio académico, los filósofos no vieron sin envidia un pueblo que despreciaban, hecho sin estudio, infinitamente mas ilustrado que ellos, respecto a las cuestiones mas interesantes para el género humano, sobre la naturaleza de Dios y del hombre, sobre el origen de todas las cosas, sobre la Providencia que gobierna el mundo, y sobre la regla de costumbres; trataron de apropiarse una parte de sus riquezas para hacer creer que se debían a la filosofía mas bien que al Evangelio. (Mem. de la academ. de las Inscripc. T. 50, en 12°, pág. 287). Este motivo no era bastante puro para formar cristianos fieles y dóciles.
     Una religión revelada por Dios,que propone misterios, que no deja libertad para disputar ni argumentar contra la palabra de Dios, jamás será del agrado de hombres vanos y pertinaces, que se lisonjean de descubrir toda verdad por la fuerza de su entendimiento. Someter la razón y la curiosidad al yugo de la fe, encadenar las pasiones por la moral severa del Evangelio es un doble sacrificio penoso para la naturaleza; no es admirable que en todos los siglos se hayan encontrado hombres poco dispuestos a hacerlo, o que después de haberlo hecho al principio se volviesen atrás.
     Los jefes de las herejías no han hecho otra cosa mas que llevar a la religión ese espíritu contencioso, inquieto y celoso, que siempre ha reinado en las escuelas de filosofía.
     Mosheim conjetura con mucha probabilidad que los judíos aferrados en la santidad y perpetuidad de la ley de Moisés, no querían reconocer la dignidad de Jesucristo ni confesar que era el Hijo de Dios, por temor de verse obligados a convenir en que en calidad de tal había podido abolir la ley de Moisés; que los herejes llamados gnósticos seguían mas bien los dogmas de la filosofía oriental que los de Platón y los demás filósofos griegos. Pero esta segunda opinión no es tan cierta ni tan importante como dice Mosheim. Hace mención de una tercera especie de herejes; eran unos libertinos que pretendían que la gracia del Evangelio libertaba a los hombres de toda ley religiosa o civil, y que llevaban una vida conforme a esta máxima. Seria difícil probar que estas gentes compusieron una secta particular.
     Desde el primer siglo los apóstoles colocaron en el número de los herejes a Hymmeneo, Filetes, Hermógenes, Figélus, Démas, Alejandro, Diotrefo, Simón el Mago, a los nicolaítas y a los nazarenos. Parece que San Juan Evangelista no había muerto todavía cuando Dositeo, Menandro, Ebion, Corintio y algunos otros metieron mucho ruido. En el siglo II, mas de cuarenta sectarios hicieron hablar de ellos y tuvieron partidarios. Fabricio, (Salut. lux Evangelii, etc.,c. 8. 4 y 5). Entonces el cristianismo, que no hacia mas que nacer, ocupaba todos los entendimientos, era objeto de todas las disputas, dividía todas las escuelas; pero Hegesippo atestiguaba que hasta su tiempo, es decir hasta el año 133 de Jesucristo, la Iglesia de Jerusalen no se había dejado todavía corromper por los herejes; el celo y la vigilancia de sus obispos la habían puesto al abrigo de la seducción.
     Hay que hacer una observación importante con este motivo; y es que los heresiarcas mas antiguos y mas al alcance de comprobar los hechos referidos en el Evangelio, jamás pusieron en duda la verdad. Aunque interesados en desacreditar el testimonio de los apóstoles, jamás negaron su sinceridad. Ya hemos repetido esta observación hablando de cada una de las antiguas sectas, porque es decisiva contra los incrédulos que se han atrevido a decir que los hechos evangélicos no fueron creídos ni confesados sino por hombres de partido.
     Bayle definió un heresiarca, un hombre que por hacerse jefe de partido siembra la discordia en la Iglesia y rompe su unidad, no por el celo de la verdad, sino por ambición, por envidia o por alguna otra pasión injusta. Es raro, dice, que los autores de los cismas obren de buena fe. He aquí porqué San Pablo pone a las sectas o las herejías en el número de las obras de la carne que dañan a los que las cometen (Galat. V, 20); esta es la razón por que dice que un hereje es un hombre perverso, condenado por su propio juicio (Tit. III, 10). Por consiguiente Bayle conviene en que no hay delito mas enorme que el de desgarrar el cuerpo místico de Jesucristo. calumniar a la Iglesia, su esposa, hacer sublevarse a los hijos contra su madre; que es un crimen de lesa majestad divina en el primer jefe. (Supl.del Coment. filosóf., pref. y c. 8).
     Sin duda que los apologistas de los heresiarcas no acusarán a Bayle de ser un casuista demasiado severo. Con efecto, aun cuando un doctor cualquiera estuviese íntimamente persuadido de que la Iglesia universal está en el error, y que él puede probarlo de una manera invencible; ¿quién le ha dado la misión para predicar contra ella? No puede desde luego, sin un exceso de presunción, lisonjearse de entender mejor la doctrina de Jesucristo, que lo ha sido hasta aquí, desde los apóstoles hasta nosotros, por los doctores mas hábiles. No puede sin una temeridad insoportable suponer que Jesucristo ha faltado a la palabra que ha dado a su Iglesia de velar sobre ella y defenderla contra los asaltos del infierno hasta la consumación de los siglos. Aun cuando por imposible hubiese descubierto algún error en la creencia de la Iglesia, el bien que podría hacer publicándolo y refutándolo, ¿igualaría nunca al mal que han causado en todos tiempos los que tuvieron el furor de dogmatizar?
     Si un heresiarca pudiese prever la suerte de su doctrina, jamás tendría valor para darla a luz. No hay uno solo cuyas opiniones hayan sido fielmente seguidas por sus prosélitos, que no haya causado guerras intestinas en su propia secta, que no haya sido refutado y contradicho en muchos puntos por los mismos que había seducido. La doctrina de Manés no fue conservada por completo, ni entre los paulicianos, ni entre los búlgaros, ni entre los albigenses; la de Arrio fue atacada por los semiarrianos lo mismo que por los católicos: los nestorianos hacen profesión de no seguir a Nestorio, y los jacobitas dicen anatema a Eutíques: unos y otros se averguerzan del nombre de sus fundadores. Los luteranos no siguen ya las opiniones de Lutero, ni los calvinistas las de Calvino. Es imposible que estos dos heresiarcas no se arrepintiesen a la vista de las contradicciones que experimentaron de los enemigos que hacían, de las guerras que excitaban y de los crímenes de que era su primera causa.
     En el siglo III, Tertuliano pintó de antemano a los heresiarcas de todos los siglos en su libro de las Prescripciones. Rechazan, dice, los libros de la Escritura que les incomodan; interpretan los demás a su manera; no tienen escrúpulo en alterar el sentido en sus versiones. Para ganar un prosélito, le predican la necesidad de examinarlo todo, de buscar la verdad por si mismo; cuando ya le tienen por suyo, no permiten que se les contradiga. Lisonjean a las mujeres y a los ignorantes, haciéndoles creer que bien pronto sabrán mas que todos los doctores; declaman contra la corrupción de la Iglesia y del clero; sus discursos son vanos, arrogantes, llenos de hiel, marcados con todo el sello de las pasiones humanas, etc. Aun cuando Tertuliano hubiese vivido en el siglo XVI, no hubiera pintado mejor a los pretendidos reformadores. Erasmo hacia un retrato muy semejante.

HERÉTICO
    Nota de herejía impresa a una proposición por la censura de la Iglesia. Demostrar lo herético de una opinión, es hacer ver que es terminantemente contraria a un dogma de fe decidido y profesado por la Iglesia Católica. Herético es lo opuesto a catolicidad, ortodoxia.

EL HOMBRE DE LO TEMPORAL

     No me satisface, por incompleta, la definición del laico como “el hombre de lo temporal”. Por muy inmerso en lo temporal que se le quiera suponer, es imposible prescindir del llamamiento universal a la santidad...
     El religioso, que está religado; el sacerdote, que está consagrado, es el hombre de lo espiritual, aunque no exclusivamente. Está “segregado”, como dice San Pablo, pero no incomunicado.
     El seglar, el laico, sería el hombre de lo temporal, aunque no exclusivamente, porque le ocasionaría la ruina.
     Esta parcela de lo temporal, que por voluntad divina le ha tocado en suerte, como lote de trabajo, no es renuncia a lo espiritual ni exclusión de las miras de eternidad que hicieron cristiana a toda la Edad Media. El tiene obligación de dignificar y espiritualizar lo temporal; de poner gotas y peso de eternidad en el instante fugitivo y en la obra caduca; de orientarse cada momento hacia la ciudad futura que ha de permanecer...
     Un poeta colombiano ha dicho lindamente que el hombre pasa por el mundo:
     "tocada la sandalia con polvo de la tierra, tocada la pupila con resplandor del cielo...” 
     Vamos a conceder, para el laico principalmente, que el polvo de la tierra llega a tocarle también las manos y la frente...
     Dichoso él si sabe caminar así hasta Dios y llevarle los testimonios de su labor de cada día.
     Entre el polvo del taller se santificó José, el de Nazaret; sobre el barro de Castilla, San Isidro; con polvo de infolios, el profesor Fe-rrini...
     Pero en la pupila y en el alma llevaban siempre la luz del cielo. La ley de Dios era antorcha para sus pies. Eran emisarios de la creación que, mediante ellos, iba realizando su retorno a Dios.
     Todo viene del Padre y debe retornar a El... Intermediario y Pontífice de este retorno del Universo es el hombre, empinamiento y vértice de la materia sobre la cual trasciende y vuela por aquel soplo divino y aquella imagen divina que lleva consigo...
     Inmerso en la materia, la recapitula, y emerge de ella en acto de liberación propia y de oblación suprema al Padre y Creador.
     Su vida debe ser un ofertorio permanente. Mediante su inteligencia atrae, filtra y capta lo natural; y el mundo entero y mil mundos posibles le danzan armoniosamente en el alma.
     Mediante su voluntad, él hace de las criaturas peldaños para la ascensión a la casa del Padre.
     Mediante su amor, el presta voz a toda la creación y almas y estrellas cantan el salmo de la gloria y de las misericordias divinas...
     “Bendecid todas las obras del Señor al Señor: alabadle y enaltecedle por todos los siglos.”
     El religioso y el sacerdote son la plegaria del mundo que se eleva a Dios en regreso de adoración y de gratitud; pero la Iglesia quiere que a ellos se una el simple fiel en la oblación de su faena diaria, como una modesta y amorosa contribución del esfuerzo humano a la plenitud final cuando todo quede consumado y recapitulado en Dios...
     Y lo hace por Nuestro Señor Jesucristo.
     Porque El, Dios y Hombre verdadero, es el Gran Pontífice y el intercesor ante el Padre.
     Todo hombre hace puente (pontifex), porque eslabona en sí materia y espíritu. Y es pontífice de la creación porque le corresponde de oficio trocarse en plegaria y en vuelo hacia Dios en nombre de todas las criaturas inanimadas o irracionales.
     Pero el Gran Pontífice es Cristo, Dios y Hombre, primogénito de sus hermanos y corona del mundo.
     El, mediante la encarnación, atrajo a Sí, misteriosamente, inefablemente, tedas las criaturas. Y su persona, universo viviente, conciliación de alturas y de abismos, se ofrece a los cielos y al Padre como representante de todas las cosas. Y ahora mismo el Gran Pontífice vive para interpelar por nosotros...
     Mirada así la vida del simple fiel, a la luz de estas perspectivas universales y cósmicas y como aportación al ritmo y “al destino total y armonioso de la creación”, que se va cumpliendo bajo la faz del Padre que está en los cielos, cambia por completo el sentido de nuestra existencia, se alumbra nuestro camino, se alivia la faena de cada día y se vive como viandante —homo viator— que sabe de dónde viene y a dónde va, por qué sufre y por qué espera, por qué reza y por qué trabaja y canta, Quién le guía y a Quién ha de volver cuando se consume el regreso...
     Entonces ya no será el viandante, sino el ciudadano del reino de Dios.
R. P. Carlos E. Mesa C.M.F.
CONSIGNAS Y SUGERENCIAS PARA MILITANTES DE CRISTO

jueves, 25 de septiembre de 2014

EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO (5) La continencia periódica

CAPITULO VI (3)
DEL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO
Artículo Segundo (II)
TUTELA MEDICA DE LA PROCREACIÓN (3)
§ 3. Continencia periódica.

138. Razón de este título. 
139. I. Antecedentes históricos: Capellmann y sus contradictores.
140. II. Método de Ogino-Knaus en el orden médico: Los investigadores y sus descubrimientos.
141. Aplicación práctica del método. 
142. Valor científico del método. 
143. III. Moralidad de La continencia periódica: Estado de la cuestión. 
144. Opinión que afirma la licitud. 
145. 1° Moralidad por razón del objeto. 
146. 2° Moralidad por razón de las circunstancias. 
147. 3° Moralidad por el fin: motivos malos; motivos justificantes.
148. Sentencia que niega la licitud. 
149. Crítica de la sentencia negativa.
150. IV. Conducta de médicos y sacerdotes: 1° Los médicos; 2° Los sacerdotes: inconvenientes de la continencia periódica; ventajas; deber del sacerdote.

138. Razón de este titulo.
     Para los problemas de diversa índole que, por motivos médicos, eugenésicos, sociales y económicos, el nacimiento de la prole crea a los cónyuges, e indirectamente a la sociedad, no ofrecen solución acertada ni lícita los medios ya estudiados: prohibición del matrimonio, esterilización, neomaltusianismo, aborto. Cuando razones graves aconsejan evitar el nacimiento del hijo, a todos es posible, con la oración y la gracia de Dios, la continencia absoluta, según el Pontífice Pío XI enseña en su citada Encíclica Casti Connubii pero nadie duda que en muchísimos casos este medio es inútil aconsejarlo. ¿No habrá otro medio que, siendo lícito, sea práctico, y al tiempo que dé solución a los problemas aludidos, no imponga a los esposos el deber heroico de abstenerse totalmente de las relaciones conyugales? He aquí un estudio que tanto a médicos como a moralistas viene preocupando desde mediados del pasado siglo, y especialmente después de los descubrimientos fisiológicos de Ogino-Knaus en la tercera década del siglo que corremos acerca del período de fecundidad de la mujer. De ellos vamos a ocuparnos brevemente, como corresponde a esta obra, dejando a los escritores que se explayen con toda la amplitud que les convenga en revistas médicas y eclesiásticas y en monografías.
     Nosotros veremos: 
     I, antecedentes históricos; 
     II, el método de Ogino-Knaus en el orden científico-médico; 
     III. dicho método en el orden moral; 
     IV, conducta de médicos y sacerdotes en relación con los aludidos descubrimientos.

martes, 23 de septiembre de 2014

Continuan las actividades del VI Aniversario del Grupo "San Juan Bosco".

El sábado 20 de septiembre se llevaron acabo las competencias de Velocidad y resistencia, después la Lucha Olímpica y terminamos con la competencia de carrera con obstáculos conocida como Pista del Infante.